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Liga MX Femenil

El Deportivo Guadalajara, eso somos

«Lo curioso es que el retratado se observa desde su eco, desde el que no es, quizá porque no nos podemos mirar si no nos colocamos fuera de nosotros. Y eso es lo que hacemos antes de salir de casa: escapar de nosotros para proyectarnos en el espejo, y desde ahí, desde nuestra réplica, lanzarnos una mirada valorativa». Eso somos, escribe Juan José Millás.

En la fase final del torneo, al ver su reflejo, las de San Rafael se miran con una silueta categórica además de conceptualizarse desde un orden claro de ideas, un rango que parecía no corresponderles ante las miradas valorativas ajenas en el inicio. No obstante tanto el relato propio como el foráneo cambiaron, firmaron la segunda posición con la mejor ofensiva. Arriban a liguilla con estadísticas similares respecto a la pasada pero con distinta memoria: con el plantel más talentoso de su corta historia llegaron a su pico de rendimiento en fecha 9; era temprano aún faltaban los partidos grandes; fueron superadas en el clásico tapatío, posteriormente neutralizadas por América y Tigres. Las interrogantes surgieron, el modelo de juego no marchaba óptimamente en esos escenarios.

La actual temporada transcurría con amplia superioridad ante cuadros menores y volatilidad generalmente negativa ante los similares en calidad, apareciendo el mismo fantasma. Los clásicos, naturales puntos de inflexión, ahora fungieron como catalizadores positivos que permitieron formular una nueva narrativa competitiva: son las Chivas femenil de la condensación y los detalles.

Es común leer análisis donde el adversario en turno ofreció una mala actuación, Rayadas, América y Pumas como ejemplo. El rival que enfrenta al Guadalajara sufre para competir: es un conjunto que anula cualidades y desgasta cognitivamente al provocar errores constantes tanto individuales como colectivos; sólo las líderes en la última jornada lograron convertir a líquido el sistema durante ciertos lapsos, a pesar de ello las sensaciones de empate estuvieron presentes. Atrás es un orden rígido de certezas más un disfrutable desorden delantero.

El decreto defensivo es claro: provocar pérdidas contrarias y tras robo verticalizar, el plan produce muchos goles. La primera misión es disuadir al rival de avanzar por el centro obligándolo a ir por bandas donde las volantes esperan para el robo; en juego directo aéreo Michelle González es competitiva. En la medular configuran un cuadrado inexpugnable (centrales más contenciones) que provoca huida del rival a los callejones de la cancha, ahí se sitúan laterales con capacidad para el duelo individual; cualquiera de los vértices del marco puede anticipar, lateralizar o presionar con la seguridad que habrá coberturas.

En ofensiva, las transiciones son abrumadoras; los argumentos son la relación Cervantes-Jaramillo, por separado son autosuficientes: la primera en remate la segunda con conducción rompe líneas, además de la agitación incontenible de Montoya. Han sumado herramientas como la derecha de Rodríguez en salida, progresión y centro; los pases casi utópicos de Gutiérrez, los traslados de Godínez en banda más las siempre productivas participaciones de Vázquez. La rotación es de 13 jugadoras con posibilidades en el once inicial, sólo la volante izquierda está en duda; esto podría traer un costo el resto de la plantilla no está activada para cambiar inercias negativas. En los pendientes agrego la defensa cerca del área, el balón parado defensivo, asimismo mecanismos de estabilidad cuando el partido se vuelve vértigo puro.

 

Fotos obtenidas de redes sociales de Chivas femenil.

 

Retomemos un instante a Alicia Cervantes, Carolina Jaramillo y Michelle González; sus inicios estuvieron lejos de la cantera, sin embargo desde su debut Chivas ya las estaba esperando, tardaron en llegar pero cuando lo hicieron por fin se les encargó tener un proyecto en sus espaldas, con esta activación nos han regalado varios de sus mejores momentos de sus carreras. Junto a otras ya son partícipes de la realidad imaginada del Deportivo Guadalajara, esta historia que no le pertenece a nadie pero nos permea a todos los hinchas rojiblancos, es perdurable e innegable a través del tiempo, es la causa de un sentir común entre millones de personas; algunos académicos llaman a esto constructos sociales. Sin olvidar, en el banco contamos con otro integrante del relato chivahermano: Edgar Mejía.

Nelly Simón durante la agitada pretemporada describió las razones de la elección del Chore: “creció aquí”, “sabe los valores que mueven a la institución”; aparentaban ser principios sociales, consecuentemente se convirtieron en detalles futbolísticos del marco mental que él conoció en aquel 2006 y su posterior herencia. Los seguidores que mudamos las gradas de cemento del Jalisco a las butacas iluminadas del Akron esbozamos una sonrisa nostálgica cuando vemos transiciones veloces, la relación afectiva entre un “9” y un “10”, una extrema aislada para regatear además de una doble contención de la cual precisamente formó parte. El festejo circense como conexión tangible.

El conjunto arriba a la última instancia con buenas sensaciones, con el sistema de juego asentado sumando a futbolistas que dieron un salto de calidad significativo. El proyecto tiene como misión cambiar el rumbo de las últimas liguillas donde se fueron de manera temprana, sabemos las fases finales son contextos singulares con distintas reglas al periodo regular, lanzar una proyección es atarte al azar. Será atractivo seguir la nueva crónica que escribirán las Chivas de Mejía.

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