Jugar bien / Escribir bien
Opinión

Seguirá pasando

Tenía cerca de tres semanas sin que se iluminara esa pequeña bombilla interna, como en las caricaturas de la infancia; no encontraba inspiración, y, aunque varias cosas sucedieron para escribir un poco, no lograba estructurar oraciones, mucho menos párrafos que le dieran vida a un nuevo texto. Hoy, un retuit volvió las cosas a la normalidad… bueno, eso parece.

Un tipo español tuiteó al mediodía, algo así como un desenamoramiento de aquellos jugadores que, al no ser tomados en cuenta, te hacen caras y gestos, también una mala actitud y los que se vuelven tipos que expresan así su descontento al no ser elegibles para jugar.

¡Claro que tenía razón el ibérico! El tema pasa por todas aquellas cosas cotidianas que suceden a diario en este negocio; los gruñones, los limpiados, los favoritos, y un sinfín de “los” que tiene cualquier equipo, indistintamente de la categoría o país, por más recóndito que este pueda ser.

Entender al futbolista, aunque sepamos que está equivocado, es parte de una empatía que todo el que intente entrar a este negocio debe añadir a su personalidad, al menos en la profesional. Quizá en el tema familiar no es así, pues en ese sentido son otros los intereses y la formación de los hijos es distinta. Las “caras” y el fastidio por no jugar ni ser convocado, es algo tan normal como tomar agua al despertar por la mañana.

Ahora, estas “malas actitudes”, deben venir acompañadas de esfuerzo y de disciplina, de motivación y del doble de entrega a lo que el titular está haciéndolo a diario. De nada sirve una molestia generalizada y expresada, si no viene de argumentos reales para exigir una oportunidad en el verde.

Este texto no intenta filosofar de un tema tan común como este; lo que pretendo, es generar esa empatía entre lo que existe y lo que exigimos deje de existir, porque entre ambos puntos hay una distancia amplia. El día de mañana, nosotros nos iremos a la jubilación, y todas esas acciones que intentamos “cambiar” solamente porque no lo considerábamos coherentes, van a seguir pasando.

A diario siguen naciendo futuros futbolistas en los hospitales; cada semana se crean entornos donde la hostilidad los malea, los amigos influyen en la personalidad de ese próximo jugador y, al llegar a un club nuevo, difícilmente cambiará en su totalidad a raíz de las directrices de un integrante de cuerpo técnico.

Claro que no es lo mejor, pero son cosas que pasaron, pasan y seguirán pasando. El no convocado seguirá con “caras” y “fastidio” mientras no sea elegible nuevamente. En México, en Alemania y en Taiwán.

¿Acaso nunca hicimos caras antes?

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Daniel Guerrero / @dga_futbol

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