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Opinión

Factor “Hinchada”: la necesidad (o no) de los aficionados

El último fin de semana ante unos resultados superficialmente atípicos de muchos equipos en el Viejo Continente me surgió un cuestionamiento muy interesante que presiento ningún aficionado lo ha eximido durante todos estos meses: ¿este resultado habría sido diferente si hubiera público? Si bien es complicado afirmar a ciencia cierta la precisión de la respuesta o brindar numéricamente un porcentaje del mismo para ver a donde orientar la respuesta, si es importante contemplar que, como bien dicen el ámbito futbolístico, el hincha, el espectador, el público es el jugador número doce del plantel titular y una pieza por añadidura de la estructura y soporte de cualquier club en el ámbito comentado.

Ahora bien, ¿pudiera ser capaz el hecho de la afición soslayar la parte deportiva? El comentario va dirigido a que, quizás y solo como una incógnita en el juego, un plantel que se encuentre en un rendimiento paupérrimo y poco agradable a la vista del simpatizante pudiera tapar dicho aspecto a raíz de la motivación de la atmosfera brindada. Dicho de otro modo, agarrar la energía, el motor y renacer en ímpetu de entrega a la tarea encomendada. Se pudiera pensar que es una evidente y hasta innecesaria pregunta, más nunca esta demás replantearla desde un punto de vista objetivo y empático en relación a dos factores: que club y que hinchada. De forma general, no es lo mismo para un club como lo pudiera ser Boca Juniors sometido a una presión del sentir de caldera en La Bombonera con su gente a los aficionados blues que van a Stamford Bridge. En el primer caso pudiéramos encontrar la división de aquellos que sucumben a la presión o por otro lado a los que tienen más fuego que frio en espíritu. Por otro lado, en el segundo ejemplo habría una tendencia a un cierto aspecto, el cual recaería en tranquilidad, diversión y motivación moderada para los compromisos establecidos. Es subjetivo el asunto en ambos casos, puesto que depende más de un contexto de manejo grupal y comprensión individual de la persona, es decir, del jugador, pero la división existe y habría que encontrar la forma de que, en aquellos cuya adrenalina depende del ruido, el abucheo y bullicio, mantengan la línea en estos tiempos donde el silencio reina y juega a favor de los más nerviosos en plano escénico.

La realidad apunta a que, si bien hay que seguir cuidándonos para preservar la salud, la familia y la vida, muchos gobiernos y federaciones irán, como ya lo están haciendo en muchos lados, flexibilizando las medidas de prohibición de acceso a recintos deportivos para que, ante la excesiva presencia del mudo en puesta, la algazara se haga más presente y el corazón regrese a donde pertenece: a un campo de fútbol. Los jugadores, los espectadores y el deporte lo necesitan, más habrá que seguir teniendo paciencia, buen humor y agradecimiento para que paulatinamente se regrese a la fiesta grande como se merece volver.

IG: luchorejas95 / Twitter:LuchoRejasSa

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