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Opinión

Un intento de decálogo y las finales de vuelta

En las diligencias de un domingo cualquiera, que no son otras más que despertar, ir por barbacoa (pero no al estilo Jalisco), hacer un super cortito, caminar por el barrio, leer un poco y escuchar cumbia villera, vienen a mi mente, algunas conclusiones a tener en cuenta cada segundo domingo de diciembre. Favor de volver a leer este texto en el 2021, 22,23 … 25, 26.

La segunda semana de diciembre llega acompañada de las finales de vuelta. Capítulos con alta dosis de drama y expectación por lo sucedido en la ida. Son, a manera de comparativa, como esos días en que dejas tu serie favorita quizá en la etapa más intensa por la obligatoriedad de responsabilidades directas en el trabajo o la familia y no vuelves más hasta en tres o cuatro días. Con el juego, pasa más o menos lo mismo.

  1. Las finales se pueden perder desde la ida; la contundencia y los errores alzan y quitan copas.
  2. Las esposas, a esta hora del domingo, ya han de haber terminado la edición de video donde mandan ánimos y buenos deseos a sus parejas. ¿Sabes lo que motiva eso, loco? Es lo mejor.
  3. Algo pasa con el que se metió de octavo, deja de lado la posición clasificatoria y le falta el respeto al primero. La posición solo sirve para recibir la vuelta, pero en tiempos de pandemia, da lo mismo entrar de ocho, igual se juega a puerta cerrada.
  4. Si el marcador global se empata a la vuelta, los fantasmas pican las costillas de los que tenían ventaja en la ida.
  5. Si hay dos o más goles de distancia, pronto se nota el cansancio y fastidio. Si la ventaja se acorta, aunque sea el minuto 85, corren como si fuera la jornada #2. ¡Ya no entiendo más, viejo!
  6. La forma de jugar en ataque y el número de jugadores que defienden, se rompe después del 70´. El modelo, cumplido de forma estricta, pasa a segundo término. Es la culminación de todo un año insistiendo con las formas, pero el objetivo y el marcador temporal, te pide hacer lo antagónico a la idea de juego.
  7. El futbol, en las finales, es justo. Gana el que tiene mejor calidad, excepto si hay errores fatídicos, ahí sí, y “con el perdón de las damas” como dijera Maradona, cagaste.
  8. Lo que hoy ya no te enseñan allá abajo, da goles de campeonato: Tirarse una gambeta, enganchar y pegarle de afuera.
  9. ¡Ojo con la pelota parada eh!
  10. Las finales se van siempre a penaltis. Así que, señores de la TV, ojo que hoy salen tarde porque “Bailando por un sueño” se recorrerá una hora hasta que el defensa cambie en el viaje a tirar penal y falle. En 5´arrancamos el reality.
  11. Hay un libro, escrito por el señor Dante Panzieri en la década de los 60´s, titulado: “Futbol, la dinámica de lo impensado”. Eso son las finales. Partidos impensados.

Disfrutemos entonces, de las finales de vuelta. Está de más escribir que, solo podemos vivirlo dos veces al año.

Y sí, quedó claro que es un intento de decálogo… ¿verdad?

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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