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fútbol

A Dios Maradona

”Si me muero, quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armando Maradona. Soy un jugador que le ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra”

Hablar de Maradona es hablar de todo. Del héroe y del villano; del santo y del diablo. No por casualidad le tocó defender los colores del cielo y abogó por quienes no pudieron hacerlo. 

Una lástima que lo sacaran del juego como si sus pecados cargaran con los fallos del mundo, porque tal vez ese era su destino: equivocarse y pagar a perdón de todos.

Maradona no fue un jugador de fútbol. Ni siquiera un humano. Maradona es un verbo. Algo que engloba todo lo bueno y lo malo que existe en este planeta.

Aterrizó en actos lúdicos las huellas de una guerra perdida. Vengó a un pueblo herido con un gol tramposo, y se ganó el aplauso de todos con la obra del siglo.

Diego no jugaba al fútbol. Corregía los baches del planeta con gambetas distintas; goles que situaban al obrero por encima del patrón. 

Lo suyo era más que arte. Verlo en la cancha te daba paz en tiempos de eterna violencia; revancha perpetua a quienes nacimos condenados a los segundos lugares.

Al cielo le pregunto: si ya tenías un Dios, ¿para qué querías otro? ¿Por qué te llevaste al nuestro?

Hoy la pelota se manchó. Nada en el fútbol volverá a ser igual. 

A Dios Maradona. Gracias por confirmarme que hay algo allá arriba.

…lo juro por Diego…

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