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Opinión

Formados en Primera y… ¿Sin rumbo por Segunda?

El juego de alto rendimiento suele tener a los mismos jugadores en la nómina cada temporada. Pero, ¿Qué pasa con algunos futbolistas que irrumpen con destellos y debuts, para después, esfumarse como por acto magia? ¿A dónde se han ido?

La Segunda División en México (que en realidad tendría que ser la tercer categoría), me parece, siempre ha sido una jungla donde se pelea por la sobrevivencia y el ascenso, volviéndose una lucha encarnizada.

Ahora, hay algo que me llama peculiarmente la atención. Los ex – primera división que se comen la categoría y trascienden volviéndose indiscutibles. Son jugadores con proceso en clubes del máximo circuito que lograron debutar y que después los cuerpos técnicos y las dirigencias optaron por cederlo en préstamo, con la intención del regreso al paso de, quizá, un par de torneos, para después, ir olvidándolo poco a poco hasta solamente intervenir cuando hay que firmar la autorización de fichaje con un equipo de Segunda División.

La calidad es indudable que existe. En la gambeta contra la banda, los extremos suelen ganarlos con picardía y engaño. La pericia para meter el cuerpo, cargar y recuperar una pelota con pulcritud denotan a un mediocampista de escuela superior. El timming para anticipar y competir por arriba o en el duelo demuestra que el central tiene conceptos de base. El arquero con personalidad, juego de pies y buen achique, muestran al que viene de escuela de Primera División.

En la formación futbolística y conceptual, los chamacos son proyectos desde que los eligen en las visorias del potrero. Viene una inversión alta tanto en tiempo, esfuerzo, conceptos y dinero, que después terminarán aportando todo ese aprendizaje a los modelos de juego en categorías como Segunda División o Liga de Ascenso.

No podemos concebir esta categoría sin tener en cuenta que no remuneran salarios tan altos, en algunos casos no hay puntualidad de los mismos, mirar las condiciones del entorno para ensayar y reconocer la calidad de viajes. También, las canchas y la hostilidad de los estadios son muy jodidas, y no desde el adjetivo relacionado a menospreciar o infravalorar, sino al término relacionado con la dificultad de llegar y encarar esas condiciones cuando de se juega de visitante. ¡Qué lindo es esto!

Los planteles al final procuran ser homogéneos, aunque es complicado encontrar ese equilibrio debido a la variedad de perfiles que buscan una oportunidad: Jugadores de Primera División que debutaron y no se mantuvieron, a los que una lesión los fue debilitando y consumiendo sus cartuchos y oportunidades, o los juveniles que son de la región y no logran salir de la ciudad a una categoría superior, entiéndase Sub20 o Liga de Ascenso.

Toca seguir disfrutando de estos jugadores, que, en realidad, no creo que naveguen sin rumbo. Mejor dicho, me parece que siguen disfrutando y trayendo a escena los dos tipos de escuela que hay en el futbol mexicano: La formativa contra la competitiva, ambas, con distintos perfiles de docentes y DT´s.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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