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Opinión

La estadística que nunca debió existir: la histórica

Seré breve (y a la vez odioso), pero no creo en las estadísticas históricas. No confío en aquello que durante la semana surge, algo así como: “Pumas no gana en Guadalajara desde hace 36 años”, tratando de predisponer. Me explicaré en el siguiente texto con final abierto.

Creo en las casualidades, en las coincidencias… y también en el misticismo de las cosas. Esas, de las que se disfrutan y dejan reflexión de vida, de las que se escapan de lo cotidiano y que te causan dudas existenciales. Eso convierte este negocio en algo más apreciable y pasional.

El juego de futbol da para un montón de ejemplos así. Casos donde se le encuentra explicación a algo, pero, al poner nuestras conclusiones sobre la mesa, sorpresivamente ninguna coincide. ¿Entonces, de que carajos se trata esto? ¿Por qué, en el futbol, uno más uno no es igual a dos?

El juego tiene una mística indescifrable para un sinfín cosas, sí, pero también está compuesto de jugadores, de seres humanos que saben patear, controlar y conducir una pelota, y queda claro que los que alinearon hace 10 años no serán los mismos el próximo domingo y, sin embargo, es muy probable que no logren romper una hegemonía. ¿Qué pasa? No lo sé, los ingleses olvidaron poner el instructivo en la caja.

Ahora, si vamos partido a partido en esos 10 años, es indudable que existió un trámite y guion de juego, como si de una película se tratara, pero, aunque el libreto se asemeje, con otros actores (jugadores) cambia totalmente. Hubo pelotas de gol que no entraron, fallas o atajadas, recuperaciones y pérdidas, llegadas por fuera o por dentro, y, sin embargo, no fueron lo suficientemente contundentes para reflejar en el marcador y cambiar la estadística.

¿Qué pasa después con los delanteros que traen de hijos a algún portero en específico? ¿Porqué André Gignac nunca le ha anotado gol a Alfredo Talavera y a otros, les contabiliza más de 5 anotaciones? Algo así, también es jodido de explicar, pero, difícilmente podemos atribuirlo a una estadística, fría y sin sentimiento.

Esto es lo que vuelve impredecible el juego, lo absurdo de la estadística, el buscar incesantemente ejercer un control. Es inexplicable como una sucesión de fallas puntuales año tras año, no logran romper la maldición de un equipo en cierta cancha o contra algún rival preciso.

No tengo duda que en algún momento, el “9” sudamericano se va a girar sobre su defensa marcador y de media vuelta la va a meter, rompiendo la historia y escribiendo una nueva. Simplemente antes, no se había presentado la jugada o se había fallado, pero la estadística, realmente no estaba jugando. Ese tipo de dato histórico no tiene razón de ser. Al final del día (y del texto), esto es futbol y surgió para disfrutarse.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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