Jugar bien / Escribir bien
Opinión

¿Quiénes seríamos sin el escudo de un club?

¿Se han preguntado quienes seríamos sin portar el escudo del equipo ni tener una trayectoria con muchos equipos anteriormente? Seguramente la confianza en un conocimiento futbolístico tendría grandes matices de incertidumbre o, por el contrario, la admiración de los aficionados a este saber de futbol que creemos tener, sería genuina.

En un mundo competitivo y feroz, donde la lucha por entrar al fútbol profesional y permanecer se vuelve encarnizada, pregonar con la hoja de vida antes que demostrar las convicciones personales se ha vuelto un tema muy común. Los interesados en capacitarse primero preguntan donde ha trabajado el ponente, y a partir de ahí comienzan a valorar en mayor o menor medida si desean acudir al curso de fútbol.

El juego es juego en todas partes. Sigue siendo 10 contra 10 más dos arqueros y algunos cambios. Cambia el césped, la capacidad del estadio, la cobertura mediática. Si mencionáramos que el nivel aumenta, tendríamos razón, aunque también la oposición es más o menos capaz y con buen nivel futbolístico para dar pelea en el partido.

También, me parece que los libros de Guardiola no serían altamente populares si Pep se hubiese retirado tras jugar en Dorados y ahí comenzara a dirigir al equipo Culichi, haciendo carrera en la Liga de Ascenso en México y estableciéndose acá. El ya tenía ideas preconcebidas y su salto a ejercer como entrenador era algo inminente, pero faltaba un escudo y una competencia que lo respaldara, como años después pasó. Si se hubiese quedado en México, nadie habría escrito un libro de él y varios autores no se hubieran hecho famosos a costas del nombre y del “boom” que durante mucho tiempo había en la ecuación libros de futbol – DT del momento.

El escudo históricamente ha permitido un sinfín de facilidades para los que pertenecen al alto rendimiento. Algunos clubes son conscientes de eso y saben jugar muy bien con ese factor.

Instalar una escuela de entrenadores en Barcelona es más rentable para los extranjeros que desean capacitarse que ponerla en Honduras, con el respeto que ese gran país me merece. La competencia exige cada vez más, etiquetas que separen a los eficaces de los “altamente cualificados”. Hoy hay neuro-entrenadores y técnicos que saben de memoria los 58 tipos de desmarque que un lateral izquierdo debe de hacer. ¿58? ¿En serio, tantos? Es así, hay que diferenciarnos del resto. Hay que inventar posiciones, términos y hacerlo todo más complejo, cuando en realidad, seguimos tratando con tipos que salieron desde abajo, del potrero, que la pelearon y llegaron; jugadores que el día libre se preparan un asado con amigos para recordar viejos momentos de infancia en el barrio, que no están pensando en una “complejidad” del juego y en cómo resolverla. Son tipos millonarios que se saben tirar una gambeta pero no les interesa aprenderse los 49 tipos de pases entre líneas que “el futbol moderno” tiene. ¡Que malinterpretada está la palabra modernidad hoy en día!.

Al final del día, todas las conclusiones de futbol son válidas. Un escudo o trayectoria no tiene por que ser el primer parámetro para evaluar la capacidad y el conocimiento del personal que operará en un equipo o cadena de televisión deportiva. El futbol, como dicen algunos, puede ser comparado con el sol porque al final, sale para todos.

Dejemos de tener amigos con trayectoria y comencemos a tener amigos sin hoja de vida. Apostemos por amigos basados en el tipo de persona que son y no por los lugares donde trabajaron. Que la amistad y la admiración en un conocimiento del juego sea por convicción y no por aparador. Seamos genuinos.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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