Jugar bien / Escribir bien
Opinión

¿Aspirina o ácido acetilsalicílico?

Ante el terrible y abrumador embudo laboral, la juventud ha conspirado contra el juego. Lo ha disfrazado de complejidad, de métodos, de datos y de tantas aberraciones. Pretenden convertirlo, quizá inconscientemente, en un mundo que solo puede ser gobernado por los científicos, por especialistas en todo, menos en juego.

Es imposible tomar el camino ya hecho por nuestros antecesores y dar libertad al jugador. La juventud hoy en día se cierra ante la posibilidad de buscar a la voz de experiencia y comienza a seguir y replicar absolutamente todo lo nuevo, con el escudo ideal de “siempre aprender, de mejorar”. Que mal interpretada están las frases de “evolucionar”, “innovar” entre otras.

Nos reflejamos en los jóvenes que llevan consigo la bandera de algo que nos gusta, de algo que nos atrae, de algo que nos ilusiona. Relacionamos su posición en la pirámide de jerarquía y nos visualizamos en él, estamos ávidos de ejemplos motivantes, de ver que podemos todos, ser como él. Cuando nuestra realidad es otra. Cuando nuestros futbolistas, son otros.

Hoy conversas con futbolistas en el retiro y entre líneas percibes que antes no era todo tan “complicado” como ahora. Antes se jugaba, no había términos espectaculares, no era todo tan revuelto. Antes, había libros, no tuits. Comenzamos a tener acceso a internet y nos volvimos todos expertos en métodos, en táctica, en manejo de grupo.

Ahora, una persona (no dirigente) que porta un traje y nunca pisó la cancha, va a un simposio, enciende el micrófono y dice ante 500 personas que “gracias a él y un método revolucionario” es que José Pérez debutó en Primera o el Atlético Deportivo salió campeón haciendo algo exclusivo. Que falta de respeto tan grande a la pelota, al jugador y al entrenador que a diario tiene a 28 futbolistas con distintos egos y necesidades, a 25 periodistas esperándolo y 3 dirigentes citándolo por la tarde para hablar sobre la necesidad de ganar el domingo.

El futbol, el futbol es simple muchachos. Y no, no hablo desde la arrogancia. Hablo desde las conclusiones que muchos futbolistas han dado testimonio en el mano a mano, y en contenidos audiovisuales y escritos.

¿Qué pasaba con los extranjeros de grandísima calidad que vinieron a nuestro país y que hoy son verdaderos ídolos y leyendas, algunas incluso, ya no se encuentran entre nosotros? ¿Qué explicación hay a partidos de equipos inferiores contra potencias anularon al rival e incluso ganar el encuentro?

El buen ojo, es algo que he admirado desde siempre. Hoy, se enfrenta la confianza en lo cualitativo contra la absurda convicción de ir con ojos cerrados a la estadística representada con paneles repletos de números y líneas, de colores y de porcentajes, de lo cuantitativo en niveles extremos.

Hoy pareciera que se sale campeón haciendo todo, menos jugando con la pelota. Hoy, el que no habla “científicamente” bonito, no publica nadie de él en Twitter, no existe. Se le tiene que dar vuelta a una terminología que ya estaba y que dio buenos dividendos porque si no lo haces, te etiquetan de obsoleto, de anticuado. Desaparecieron los cafés con gente de experiencia y tomaron protagonismo las charlas entre científicos de laboratorio con jovencitos de 23 años, esos, que probablemente te devuelven una pelota con la mano y no con el pie.

Hoy, nadie toma un avión en vacaciones para ir a entrevistarse con entrenadores en retiro, pero sí acuden a donde el jóven sensación que tiene cautivados a los aspirantes a entrenador por los lindos discursos repletos de tecnicismos que da frente a los micrófonos y que medianamente bien le ha ido en resultados.

Curiosamente (muy curiosamente), los jugadores recuerdan con mayor aprecio al entrenador que los potenció con una indistinta manera de jugar. Recuerdan poco o nada, al que llevaba un término simple a una explicación voluptuosa y extrema.

En una farmacia pedimos aspirina, no “ácido acetilsalicílico”. Aunque ambas cosas sean lo mismo.

¿Es posible dirigir de una manera menos pretenciosa y más cercana al jugador? Creo que sí, ahora algunos lo siguen haciendo y sigue habiendo aprecio del jugador, antes era así y dio, porque como me dijo el profesor Pepe Salgado hace algunos meses, “lo de antes es lo que da”.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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