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La noche que Tito tocó el cielo

Ayer se cumplieron exactamente 8 años de una historia de tantas bonitas que tiene el deporte más atractivo del mundo. Múnich presenciaba posiblemente uno de los momentos más épicos de la historia de la Liga de Campeones de Europa cuando el gigante de Baviera y local de dicho cotejo, el Bayern Múnich, enfrentaba al Chelsea para definir al campeón de la edición 2011-12 del torneo más importante a nivel de clubes del mundo.
Posiblemente el escenario no podía pintar más perfecto, puesto que el cuadro teutón además de albergar la ansiada final se presentaba el 19 de mayo sin ninguna baja relevante en su equipo titular, mientras que por el lado del equipo dirigido por Roberto di Matteo arrastraba una plaga de vacantes ante el partido más importante de la historia del club londinense. Sin su capitán Terry (expulsado en el duelo de semifinales contra el FC Barcelona) y la acumulación de tarjetas amarillas de Ramires, Ivanovic y Meireles, los ingleses asumían un desafío que puso a prueba que tan consolidado estaba el espíritu de grupo. Posiblemente aquí es donde aplicaría una de las frases celebres del deporte mundial brindada por Michael Jordan: “el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. De acuerdo, pero como todo deporte de equipo es indispensable un líder. Esa noche la gente daría por “obviedad” el liderato de Frank Lampard, segundo capitán del Chelsea, y aunque fue una pieza estructural en el juego, la batuta se cargó en los hombros del marfileño y actual ídolo blue: Didier Drogba.
Curiosa fue la ultima anécdota que contó justamente el atacante en relación a la situación del equipo y como cambió radicalmente ni bien André Villas-Boas, el denominado “Mini Mou”, fuese destituido de su cargo. Cuenta la pequeña historia que ante la adversidad del 3-1 en contra en octavos de final de la Liga de Campeones proporcionado por el Napoli en Italia, los líderes del plantel (Terry, Lampard, Cech y Tito, como le decía su abuela) se juntaron para poner un alto al ego personal de cada quien y decidir luchar para darle vuelta a la situación vivida. El espíritu blue despertó y lograron emparejar dicha serie, ganándola en tiempos extras con un gol del serbio Ivanovic. Posteriormente una apretada serie ante el club portugués Benfica sería superada y el emparejamiento ante el FC Barcelona en la que sería la ultima temporada de Pep Guardiola al frente del cuadro culé fue el punto de demostración de muchos jugadores claves que pensaron: “yo puedo, si podemos, vamos a poder”. Un Drogba inspirado en Stamford Bridge, un desbordante Ramires en suelo catalán, una muralla checa bajo los tres palos y constancia en la idea llevaron al club inglés a disputar su segunda final en esta competencia luego del fracaso de Moscú cuando un penal fallado por Terry los dejó con el mal sabor de no consolidar el objetivo número uno desde que el mandatario ruso Abramovich comprará el club. Cosas de la vida, cosas del fútbol.
En Múnich se vivió más que un partido de fútbol, una resistencia descomunal por parte del Chelsea quien logró soportar 83 minutos en tierra bávara hasta que un gol de Müller consolidaba lo “lógico” para muchos y una rabia profunda en el equipo de Petr Cech, que para ese entonces había detenido más de 20 intentos de gol por parte del Bayern Múnich. ¿Una remontada? Imposible según los testigos. Este comentario llegó a los oídos del máximo goleador histórico de Costa de Marfil, quién faltando dos minutos para cumplirse los 90 minutos de juego encontró un centro a media altura más para afuera que dentro del español Juan Mata (a quien luego le atribuiría el crédito que gracias al español ganaron la competencia), giró la cabeza e impidió una esperada mano salvadora de Manuel Neuer. Los londinenses habían empatado el partido, los blues volvían a soñar y el estadio estaba por colapsar.
Un tiempo extra de infarto con un Cech clave en determinados remates por parte del cuadro teutón, incluyendo la atajada de un penal a la parte inferior izquierda de la portería blue al holandés Arjen Robben (quien encontraría revancha la siguiente temporada anotando el gol del título), fueron claves para que el cotejo se vaya a la tanda de penales. Momento de alta emoción para los espectadores mundiales, terrible situación para los protagonistas y aficionados fervientes de los equipos en disputa. Quiero añadir por si no fuera poco, la tanda de penales fue en portería de la famosa “Schickeria München”, la porra del equipo local.
Philipp Lahm iniciaba la tanda a favor del cuadro sede, seguido por un sorpresivo fallo del español Mata quien hace unos momentos había sido clave en el empate blue. Neuer fue más. El Bayern siguió con la línea de gol gracias a los tantos de Mario Gómez y del mismo portero alemán, mientras que, por parte del Chelsea, David Luiz y el capitán Lampard buscarían acercarse al marcador. Un 3-2 a favor del equipo bávaro acercaba a consolidar lo que muchos pensaban que era inevitable, no obstante, el fútbol da revanchas. El croata Olic perdería el mano a mano con el checo y Ashley Cole emparejaría la serie a falta de un penal por equipo en la contienda obligatoria. Fue entonces cuando un roce en la mano de Petr Cech y un palo que no cedió a favor de Bastian Schweinsteiger le otorgarían una nueva oportunidad al club de Roberto di Matteo la posibilidad de reivindicarse del momento aterrador vivido 4 años atrás. En esta ocasión y como último rematador pensando que estaba condicionado el destino a engrandecer al jugador de la noche, “Didi”, el 11 blue, se paró frente al balón sin tomar mucho vuelo, el arbitro pitó y un remate esquinado al lado opuesto del lanzamiento de Neuer terminarían una sequía de, en su entonces, 107 años y se coronarían por primera vez en su historia campeones de Europa.
Con lesiones, sin jugadores claves, en estadio adverso, pero como equipo, el Chelsea daba la vuelta triunfadora en suelo teutón. Esa fue la noche que coronó a jugadores como Frank Lampard, a quien muchos consideraban que el fútbol le debía dicho trofeo, Petr Cech, la muralla de la noche, y al “elefante” Drogba. Esa noche el marfileño anotó, esa noche el goleador vacunó, esa noche Tito sonrió. Historias que dejan huella, historias del fútbol.

 

IG: luchorejas95/ Twitter: LuchoRejasSa

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