Jugar bien / Escribir bien
Agradecimientos

MICHAEL BALLACK: EL REY SIN CORONA

Estamos acostumbrados a movernos con base en quién tiene u obtuvo en el algún momento una estrella puntual de prestigio en las competiciones más fuertes sobre el mundo general del balompié. A decir verdad, en los casi 15 años que llevo metido en todo lo vinculado a este deporte he podido contemplar diversos ganadores, perdedores, talentos en potencia o fallidos (mal direccionados en muchos casos) y circunstancias acumuladas productos del azar, sorteos o la denominada “suerte”.
A continuación, me gustaría comentar un poco sobre el caso de un volante dotado de multifuncionalidad en el juego, cuya presencia en cuanto a cualidades propias del deporte era escasa de encontrar hasta la segunda década del siglo XXI tanto en su país natal como en el resto del continente europeo. El “Kaiser” Ballack nació en Görlitz, un pequeño pueblo cerca de Polonia. En ese momento, se marcó un antes y después en el balompié teutón.
Para aquellos que pudieron ser testigos del desenvolvimiento del iniciado en Chemnitzer, coincidimos que encontramos un jugador dotado de múltiples elementos y/o armas al momento de mostrarse en terreno. Prodigio del juego aéreo, olfato goleador, llegada al área, lanzador de sables a distancia, lectura de juego pulcra, espíritu de equipo, liderazgo nato, sin duda elementos que a lo largo de su digna carrera ha podido demostrar en todos los equipos en los cuales ha estado.
Evidentemente el nombre del 13 alemán comenzó a marcar un nombre entre la elite mundial tras los eventos ocurridos entre los años 2001-2002. En este periodo, “Wallace” (como se le denomino por Luis Aragonés en la final del 2008) pudo disputar una final de Liga de Campeones con el primer club importante que tuvo en su carrera como lo fue el Bayern Leverkusen. En ese entonces y en su cara (literalmente), la pierna prodigiosa de Zidane le negó la primera de muchas estrellas que todo futbolista anhela. Real Madrid se coronaba campeón de Europa por novena vez en su historia y el consuelo del alemán fue ser nombrado mejor mediocampista de Europa más no con gloria.
La revancha que se esperaba sea la recompensa a unos años luchando por obtener un mayor protagonismo entre los grandes nombres fue sin duda en el Mundial Corea-Japón 2002, cita en donde el por entonces, jugador de 26 años, fue la piedra angular que brindo orden juego y emociones a un selectivo teutón en deuda con su gente desde hace varios años. Un Ballack inspirado anoto goles claves ante Estados Unidos en los cuartos de final y el gol de la victoria en las semifinales ante la anfitriona Corea del Sur que permitieron al cuadro europeo volver a una final mundialista después de 12 años. Curiosas son las circunstancias, pero una tarjeta amarilla en ese ultimo cotejo mencionado impidió al referente alemán de poder disputar su primera final representando a su país. Un monstruoso Brasil comandando por un endemoniado Ronaldo batió en doble oportunidad al “Titán” Kahn y le daban la quinta estrella mundialista al cuadro de la verdeamarelha. Por segunda vez en un mismo año, el centrocampista todólogo alemán se quedaría con ganas más que con alegrías.
Luego de un paso exitoso a nivel nacional pero sin presencia internacional, el Bayern Múnich sin duda fue una experiencia para pulir cualidades de liderazgo y olfato goleador en donde Michael compartió con constancia plantel con personalidades de alto nombre internacional, no obstante nunca pudo ni pasar de cuartos de final en la Liga de Campeones en el período que perteneció al equipo de Baviera (2002-2006) más dejo un legado como uno de los mejores centrocampistas que ha tenido el cuadro bávaro en lo que va de este siglo.
Posiblemente la revancha de no haber podido disputar una final mundialista recaía en la organización del siguiente mundial, cita en donde ejerció el puesto de capitán por encomienda del entonces Director Técnico Jurgen Klinsmann. Ballack, ausente en el cotejo inaugural, fue de menos a más a lo largo del torneo participando de manera notable en duelos fuertes como contra Ecuador y Argentina, más en unas semifinales de alto voltaje contra la posterior campeona Italia, goles de Grosso y Del Piero exterminaron el sueño teutón y alargaban su mala racha en rondas finales de mundiales (para ese entonces acumulaban ya 16 años sin corona, la cual se les daría 8 años después en Brasil). La impotencia del anfitrión no se dejo contener y el rostro de su capitán fue la mejor evidencia.
Pasado ese mundial, el Káiser comenzó el ultimo de sus grandes romances antes de volver al Leverkusen para su retiro. El capitán alemán empaco sus maletas y aterrizó en Londres: el Chelsea sería su nueva casa por los próximos 4 años.
Si bien en el cuadro de Abrámovich no tuvo un rol de goleador, participó activamente en todos los torneos jugados con el cuadro blue, conjunto con el cual pudo gozar de jugar una segunda final de Champions League en su carrera. Moscú esperaba por un clásico inglés entre el United y el Chelsea para determinar al campeón de la edición 2007-08.
Un cabezazo inaugural de Cristiano y un empate del goleador ingles Frank Lampard fue todo lo que traspasó redes en 120 minutos jugados, incluyendo alargues. Justamente fue Ballack quien iniciaría la tanda de penales de forma positiva pudiendo consolidar el campeonato tan ansiado por el alemán en los pies del capitán del cuadro inglés. John Terry se resbala, falla su penal, Ryan Giggs convierte y la atajada de Edwin van der Saar al puma Anelka le daría la joya número 3 al cuadro dirigido por el histórico Alex Ferguson. Nuevamente y con prácticamente un desmayo, el conductor alemán se tiro a llorar ante la increíble realidad que lo arrastraba desde aquel complicado 2002.
Como dato añadido, ese año se disputaba la Eurocopa en Austria-Suiza, en donde el aún capitán el cuadro de Joachim Löw fue pieza fundamental al anotar 3 goles en la cita europea y llevar a su país a una nueva final en este certamen después de 12 años (la ultima vez que accedió a esta etapa resulto ganadora). Una inspirada España que comenzaba a dar inicio a sus años de reinado de la mano de Aragonés, un magistral pase de Xavi y un demoledor Niño Torres serían suficientes para que el cuadro ibérico se coronara campeón por segunda vez en su historia después de que en 1964 consiguieran ser los reyes de Europa. De nueva cuenta, el capitán alemán vio un trofeo tan cerca pero tan lejos poniendo prácticamente los últimos matices a una carrera que no tuvo su cereza en el pastel y su corona al reinado.
Michael Ballack se retiro en el año 2012 sin posibilidad de jugar un ultimo mundial en el 2010 a causa de una lesión unas semanas previas a la cita y sin duda marca una de las historias de un deportista de alta calidad futbolística, de grandes dotes de líder y un impulso de mejora continua que no logró obtener eso que todo niño y todo futbolista metido en el medio desea obtener. Su legado en el fútbol alemán y europeo es recordado no por las estrellas obtenidas, sino por la jerarquía y el impacto generado en cada lugar e institución donde tuvo la oportunidad de ordenar, generar, comandar y, sobre todo, impulsar el fútbol ofensivo y vistoso. Enhorabuena al rey sin corona, ya que, sin ganarla, la ha merecido.

 

Luis Rejas/ Twitter: LuchoRejasSa IG: luchorejas95

Comentarios

Banner
Close
Gracias por apoyar Rectangulo Verde