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Opinión

TALENTO Y RESISTENCIA; UNA LECCIÓN PARA LA VUELTA

Nunca encontré explicación de como aquella imborrable frase “gol gana” lanzada al aire por el dueño de la pelota, exprimía la última gota de sudor del chamaco que cada tarde salía a jugar con los amigos, prolongaba hasta muy noche la disputa por la redonda y llevaba la concentración al límite de capacidad.

Cierto es que la luz siempre aparece al final del túnel, y aunque la vuelta a la cancha para los futbolistas y al televisor para los hinchas representa un aire esperanzador, tras esta terrible pandemia y dentro de todo lo armónico y maravilloso que puede sonar el regreso, una lucha feroz y encarnizada por ganar una competición que por intereses económicos no encontró el valor suficiente para cancelarse, se avecina al mismo ritmo que la pelota al manchón central también lo hace.

El talento emerge en cualquier cancha. El jugador es quién decide consciente e inconsciente si encara o se apoya, si cambia el ritmo de la jugada o lo mantiene, y precisamente esa inteligencia nata que lo hace sobresalir del resto marcará la diferencia en un ambiente en el que se va a “jugar” cada tres días, donde sobrevivirá el que mejores piernas tenga y ganará el que logre sentenciar desde el talento y la contundencia.

Los planteles van a jugar, viajar, descansar, regenerar y volver a jugar. Repetir este ciclo durante más de cinco semanas va a liquidar a los muchachos, los va a matar, pero cierto es también, que la pincelada de talento con la fatiga encima evidenciará al futbolista nato que siempre ha hecho futbol con la pelota en sus pies, y le marcará un límite de capacidad al jugador de laboratorio, ese que las metodologías cada vez se esfuerzan por estereotipar y adecuar.

Por obligación, el juego volverá a su esencia y tomará el principio máximo de aquel futbolista amateur, ese que en su adolescencia solamente la pasaba jugando si no a diario, cada tercer día. Sobrevivirá el más fuerte de piernas, el que aproveche a sus jugadores más talentosos, esos que con el cuerpo te dicen que van por izquierda y cuando menos lo imaginas te sacan por la derecha y cambian el ritmo para tirarse una pared y pegar a gol. Esos, que de un chispazo resuelven partidos que hoy les llaman “tácticamente interesantes” por el simple hecho de carecer de profundidad y vértigo, de ir cero a cero en el marcador.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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