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Tácticas

EL JUEGO Y LOS CUATRO DE ARRIBA

Decía don Alfio Basile que él a sus equipos “los coloca bien en la cancha, pero lo que pasaba es que cuando arranca el partido los jugadores se movían”, y cuánta razón que tiene. El juego del fútbol, ha tenido desde tiempos memorables una afición por la táctica observada desde el punto de vista de una formación 442, 433, 532, entre otras.

Qué complicado es establecer acuerdos en un ente global, del que todos tienen su librito, y las pocas excepciones aparecen para iluminar y para dejar sabiduría en los individuos, como el definir que los números dan una referencia de organización, sobre todo en defensa a 10 jugadores, las situaciones de juego van apareciendo según el mismo sistema utilizado, sin embargo, no dejan de ser exclusivas a esta formación. Si habláramos de acciones que se puedan realizar jugando con cuatro, con cinco y con 2 expulsados, estaríamos hablando de los conceptos de juego, esos, que deberían ser el fundamento en la formación desde pequeños. La biblia del chamaco.

La secuencia de números 4.2.3.1 viene acompañada de un interés excepcional y se convierte en una de las que más distinción visual tienen en la gestación, en esta formidable escena de jugar con la pelota, de esconderla y de engañar con ella, en la búsqueda del gol y aunque después sí, el “míster” le da ciertos matices como si de adecuaciones a un coche deportivo se tratase, la función y variantes, sobre todo del 3 + 1 son manifestaciones latentes, que siempre estarán ahí.

Independientemente del camino elegido para poner la pelota en zona #2, los tres volantes de corte ofensivo suelen mantener preocupado al sector defensivo opuesto, y es que tener 3 jugadores fijando a laterales y volantes centrales, más un punta entreteniendo a los centrales, permite que los volantes ofensivos hagan juego cerca del área, en zonas escoradas y centrales, compitiendo en la esencia del juego, el uno contra uno, y por fuera buscando la gambeta, el desborde o el enganche hacia dentro. Son 3 elementos de la tropa que busca conquistar desde la asistencia al delantero y a los 2 volantes restantes que llegan y también ocupan el área.

El mantenerse sin descensos por parte del delantero nominal favorece a los 3 compañeros, no les incomoda, no les reduce los espacios y permite que estos jueguen, que entre ellos vayan preparando la asistencia, porque no juegan por jugar, se encuentran buscando la manera de hacerle llegar la pelota, el momento justo para decirle “ten y hazte grande”, como en el barrio. Estar sin la pelota, también exige pinceladas de inteligencia, creatividad… De experiencia. Por eso luego, los nueves de área valen lo que valen.

Pareciera que son equipos que se parten en dos, seis para defender y cuatro para atacar, quizá puede venir un refuerzo desde la retaguardia, sobre todo de los defensores laterales y justo entonces llega la variante del 3 + 1, que los volantes ofensivos en lugar de jugar expandidos, abiertos, mejor cierren y vayan a jugar por dentro, creando incluso superioridades numéricas contra los volantes centrales rivales.

Son equipos con propuesta interesante, que saben a lo que juegan y realmente agradan el ojo de más de uno. Son once chamacos que atacan desde el dibujo, desde la pizarra del técnico.

Ellos, se convierten en una excepción a la regla. Brindan una brisa esperanzadora al buen juego en ataque, ese que no precisa posesiones tan largas o un juego directo, si no va más con una tenencia de pelota para profundizar, para dañar, para asistir a los nueves. No para ganar el trofeo de equipo con más pases en cancha rival.

Daniel Guerrero | @dga_futbol

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