Jugar bien / Escribir bien
Opinión

Desarrollo y proyecto; Las muletillas perfectas

Una de las primeras lecciones que recibí en mi breve paso por medios de comunicación escritos, hace casi una década, fue no caer en el uso de las muletillas. Estas son esas frases que se repiten constantemente como como si se tratase de un hábito.

Y es que ante todo lo que está pasando en este 2020, la gota que derramó el vaso para poder escribir sobre mi pensamiento, fue la eliminación del ascenso y descenso al máximo circuito aquí, en México. Pienso que la palabra más sonada en la actualidad es “desarrollo”.

El desarrollo en la liga de ascenso era brutal, muy interesante desde el punto de vista cancha, el cuál a mí me compete. No existía un límite de edad, las plazas tenían sus peculiaridades y en mayor o menor medida, cada plaza era más difícil. Como dice don César Menotti, “el equipo ensaya durante la semana”. Bueno, pues el fin de semana, esa orquesta tenía que presentarse ante distintos públicos, ante distinta oposición que le exigía diferentes comportamientos y variantes para poder conquistar la red y sumar como visitantes.

Qué difícil era defender personal contra equipos que tenían en sus filas a Nurse, a Casartelli, a Mauro Gerk, a Rodrigo Prieto. Que complicado era quitarles la pelota a tipos como Gullit Peña, como Nacho Carrasco, como “La chiva” Rosas, o gambetear a laterales juveniles con amplia proyección y capacidad en el duelo individual.

Recordando que hace poco, en una entrevista escuché que “en las fuerzas básicas llegas a los 13 años, y durante 7 años consecutivos, te enfrentas a los mismos rivales con los mismos jugadores”. A esa declaración, le añadiría que juegas en canchas casi que perfectas, sin público hostil, con arbitrajes juveniles, con equipos parchados y otras bondades más. La formación que le daba la Liga de Ascenso al jugador era muy buena, algo que la Sub20 poco o nada puede dar. Pero la culpa no es del jugador de fuerzas básicas. Esto no es de repartir culpas como cualquier juez.

El desarrollo es capacitación, es quedarte con los jugadores cada día 15 o 20 minutos perfeccionando sus habilidades, tener entrenamientos específicos diarios, o como el profesor Jorge Manrique, ex DT que me tocó tener el gusto de trabajar para él en Murciélagos, le nombraba “talleres”, y era con una posición distinta. Es mejorar al jugador desde el juego, es “desarrollarlo” desde el incremento de su nivel en la semana y su examen el sábado.

Desarrollo es crear selecciones que compitan contra distintos rivales con diferentes propuestas de juego, nacionales y extranjeros. Tener microciclos, disputar torneos en Sudamérica, hacer giras, mejorar los extranjeros, que ponga a prueba al mexicano en los duelos individuales, en la disputa, en el roce, en la picardía. Desde hace tiempo, los equipos de la Liga Costarricense vienen a México a jugar y pasar estadías durante Junio y Julio.

Desarrollo es tener a un extranjero explosivo y hábil en la gambeta que, durante todo un partido, permanentemente esté amplio y encarando al lateral. Que este chico defensor en su casa al volver del estadio, saque conclusiones y después sepa como actuar ante una situación similar, si darle espacio o reducírselo. Es aprender de las propuestas y exigencias del juego. Se aprende, se desarrolla y se potencializa entrenando y jugando con una pelota, no con la construcción de estadios “boutique”.

Ahora bien, cuando las cosas no marchan bien y se ha tenido mal inicio de torneo, hay que prepararse para escuchar día y noche en los medios de comunicación, la crítica hacía el equipo acompañada de la muletilla “no hay proyecto”, por eso van en los últimos puestos de la tabla.

Bueno, pienso que todo va más allá de una palabra tan usada hoy en día como lo es proyecto, porque hay distintos factores que desencadenan las derrotas, y cuando son en fila, cada vez es más complicado enderezar el rumbo del equipo.

¿Qué es un proyecto? ¿Un trabajo de Power Point con 30 diapositivas sobre lo que hay que hacer en el día a día? Las cosas, en la derrota, no son tan simples como para declarar “no hay proyecto”.

Y sobre la “Intensidad”, ésta tiene relación estrecha con “el proyecto”. Un equipo que no ha ganado durante los recientes tres partidos, en automático le falta intensidad. Que mentira tan grande.

La intensidad, me parece algo subjetivo y que cada entrenador le distinta interpretación. Un equipo que presiona incluso hasta el arquero es intenso, y un bloque defensivo que espera en zona #2 y a partir de ahí se vuelven unos auténticos perros de caza, también lo son. La intensidad no lleva relación directa con el resultado, ésta, considero, tendría que ser asociado a la máxima capacidad de realizar algo, así sea defender a 5 metros del arco propio.

En pocas palabras, muchachos, cuando las cosas no marchan bien, cuando se pretende ser autoritario y ante la imposibilidad de decir “ya no quiero y punto”, palabras como “desarrollo”, “proyecto” e “intensidad” son las favoritas dentro de un pequeño arsenal de excusas a disposición del que tiene que tomar la decisión final.

“De común acuerdo, hemos decidido cambiar …”. Bueno, pues de “común” poco o nada tiene, y de “acuerdo” menos. Hay que recordar que, en el futbol, incluso haciendo todo mal, puede salir todo bien. Y es que esto, lo hacen los futbolistas. No le quitemos el protagonismo a los muchachos, por favor.

Daniel Guerrero | dga_futbol

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