Jugar bien / Escribir bien
Opinión

El otro fútbol

Se llama Javier Hernández, muchos lo conocen como Chicharito. Máximo goleador en la historia de la selección mexicana; famoso por sus tantos poco ortodoxos, siempre oportunos. 

Emigró pronto al fútbol europeo. Su operación fue tras bambalinas… una de esas raras transacciones que pasaron por alto falsos periodistas; vende rumores al mayoreo.

Llegó al Manchester United, y, sin ser titular indiscutible, halló forma de colarse entre los tres mejores anotadores en la última buena década de los diablos. Defendió la casaca merengue y marcó goles importantes. En Alemania, con Leverkusen, también sembró algunas sonrisas. West Han y Sevilla fueron otros de los que contaron con sus servicios.

Hoy Chicharito se suma a la interminable lista de jugadores que medio adelantan su retiro. Porque por más diplomáticos que queramos ser. Por más políticamente correcta que sea nuestra careta, la MLS está a años luz de lo que te ofrece la élite europea.

¿Por qué lo hacen?

La calidad de vida es el argumento principal. Más allá de las cifras que tienen sus cheques, está el hecho de disfrutar un poco de ese deporte que volvieron su profesión. De divertirse como niños sin la presión de ser siempre el mejor. Jugar más, trabajar menos. Llegar a casa y gozar de su familia. Saber que sus hijos estudiarán en las mejores universidades, que podrán andar tranquilos por las calles. Encender el televisor y ver algo que no sea la crítica en ocasiones constructiva, por costumbre destructiva.

En Los Angeles, Chicharito jugará otro fútbol. Menos tormentoso, más relajado. Firmará autógrafos y la gente se divertirá cada que anote con el colmillo o con la nariz. Los niños bordarán su nombre en la camiseta, será el amor platónico de muchas chicas. La pasará tan bien, que de a poco recuperará su sonrisa (otrora tradicional en él), hoy oculta tras declaraciones fracturadas; rostro fatigado a causa del hartazgo. 

Y si alguna vez se le ocurre sintonizar cadenas mexicanas y se encuentra con la crítica ácida de la prensa, o, en su defecto, con el olvido de ella (un poco porque ya no venda, otro tanto porque encuentren otra presa), igual seguirá bien. Le sentará de maravilla esa vida más allá del fútbol.

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