Jugar bien / Escribir bien
Opinión

Vida de rockstar, compromiso de obrero

En teoría, la labor de un futbolista depende única y exclusivamente de lo que hace o deja de ser dentro del rectángulo verde. Partiendo incluso del anhelo como aficionado, poco importa si el elemento es bien o mal encarado fuera de las canchas. Mientras sume a la causa con la pelotita en juego, suele olvidarse lo demás.

Sin embargo, también es importante tomar en cuenta las alteraciones que ha sufrido el deporte como industria, en este caso el fútbol. Y es que si bien los contratos atienden cuestiones técnicas, gran parte de los ingresos millonarios que reciben mes con mes se deben a patrocinios y marcas que invierten en el jugador desde un enfoque individual, y ahí la cosa cambia. A ellos no les quita el sueño que tan malo o bueno sea su representado con el balón en los pies. Mientras cumpla con las expectativas de mercado depositadas en él, la fiesta continúa. Es ahí donde entra el dilema. 

¿Está el futbolista obligado a ser ejemplo a seguir?

No. No por ser figuras públicas están obligados a ser ejemplo. No obstante, las empresas que en gran medida les permiten llevar una vida holgada y con lujos, muchas de las veces requieren de ciertos comportamientos que no cualquiera está dispuesto a asumir, e igual estampan su firma con tal de recibir el cheque.

En conclusión, el futbolista tiene derecho a que se le juzgue únicamente por su profesión. La consecuencia, sin embargo, será vivir como uno más fuera del campo, con todas las vertientes que conlleva tal decisión. ¿Estarán dispuestos a dejar su rutina de rockstars para tener la de cualquier mortal? Lo dudo.

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