Jugar bien / Escribir bien
Opinión

Nahuel da, Nahuel quita, Nahuel está

Despreocupado por elección y rosarino por excelencia. Nahuel Guzmán aterrizó hace cinco años en San Nicolás de los Garza, como pilar de un proyecto que comenzaba a echar raíces. Ante la búsqueda de situarse en la competitividad y rozar la grandeza, Tigres necesitaba de un portero que lograra ser el engrane perfecto para un mecanismo triunfador. Lo consiguió. Al día de hoy, Tigres no sería lo que es sin la figura de Nahuel Guzmán… ni viceversa, probablemente.

Un portero puede relacionarse en dos facetas dentro de los dieciséis con cincuenta: evitando que su portería sea horadada y haciendo “jugar” a su equipo.

En cuanto a la primera -y la más importante- Nahuel Guzmán difícilmente comete errores. Es un arquero que se siente seguro bajo los tres palos, haciendo uso de sus reflejos para atajar remates. Es altamente efectivo en el “mano a mano”, avanzando metros y achicando espacios para cerrarle el ángulo de tiro al delantero en turno. Defendiendo juego directo y cortando balones aéreos difícilmente flaquea, su 1.92 metros de altura le dan gran ventaja.

De igual forma, su lectura de juego es de las mejores para un portero dentro del fútbol mexicano. El estar enfrentando a Nahuel Guzmán significa ver la ruptura de desmarque de tu delantero completamente nulificada, debido a que los trazos al espacio serán continuamente cortados por las anticipadas y oportundas salidas del arquero argentino. Así, encontramos el amplio catálogo de recursos (con manos y pies) por parte de un histórico de la UANL.

Hablando acerca de la segunda faceta: hacer “jugar” a su equipo; Nahuel Guzmán gusta de levantar la mano de forma continua. Su gran juego de pies le permite colocar el cuero en mediocampo con amplia facilidad, evitando el tránsito en zona de inicio de juego. Así mismo, al anticipar centros laterales, Nahuel no duda en lanzar la bola con vehemencia para activar las tan valiosas transiciones de Ricardo Ferretti, utilizando a jugadores como Luis Quiñones o Jürgen Damm para complementar lo anterior.

Pese a lo anterior, el otro lado de la moneda merece ser visto. Nahuel ha sido clave en la obtención de múltiples títulos para los de San Nicolás; cómo olvidar su actuación frente a Pumas o frente a América, ambas en tiros de penal, para levantar una estrella más para los universitarios. Sin embargo, esa despreocupación o frialdad con la que juega el portero de 33 años suele ir acompañada de errores, mismos que terminan sacándole una factura muy cara a los del norte.

Al final, colocando ambos escenarios en la balanza, las sonrisas que dibuja Nahuel son mayores a las decepciones que puede llegar a generar, y por eso… Nahuel, siempre en mi equipo.

 

Comentarios

Article written by:

Minimalista.

Banner
Close
Gracias por apoyar Rectangulo Verde