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Opinión

El ataque de Tigres y su estrecha relación con la banda izquierda

El grosor ofensivo de Tigres pasa en gran medida por lo que ocurre en su banda izquierda, cara hiriente. No estamos descubriendo el hilo negro ni mucho menos, basta con recordar a Damián Álvarez, que 30 de sus 95 goles los marcó vistiendo de amarillo. O a Javier Aquino, que pareciera una versión juvenil y nacional del ya retirado 11 felino.

Podemos tomar el partido contra Necaxa, el primer gol de Gignac para ejemplificar lo mencionado. El estupendo cabezazo del francés mereció todos nuestros aplausos, y sin embargo, ¿alguien prestó atención a la jugada previa? Me refiero al desborde de Luis y al estupendo centro. Como ese le vimos varios a Damián, otros tantos a Javier. Quiñones ha cambiado de banda según lo necesite Ferreti. No obstante, me atrevo a asegurar que sus mejores partidos los ha ofrecido partiendo del emblemático carril auriazul, y de prueba queda el clásico de Liga del Clausura 2019, cuando dejó sin aliento ni cara a Miguel Layún. 

El gol contra Santos Laguna en la final de ida del Apertura 2011, el de Mancilla en la vuelta. El tanto de Guerron contra America en diciembre de 2014, el de Javier Aquino en la ida contra Pumas en 2015. El gol de André frente a América en 2016, y el nacimiento del gol navideño de Jesús Dueñas. Todas esas jugadas algo tuvieron qué ver con la banda mencionada en ésta pieza. 

Hoy Tigres, con todo y que cuenta con un plantel medianamente flaco en comparación con torneos anteriores, tiene una linda competencia en esa zona, donde Javier Aquino y Luis Quiñones parecen depender de su bienestar físico para quedarse con las sonrisas del Volcán. 

PD. Todos hablamos de Luis, hablamos de Aquino. De pronto el chamaco Venegas o el propio Zelarayán pujan por el puesto.

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