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Futbol mexicano

El fracaso no es casualidad

La Selección Mexicana Sub-20 decepcionó a todos en el mundial de Polonia. Una generación que ilusionaba pues contaba en sus filas con jugadores experimentados pese a su corta edad como Diego Lainez y José Juan Macías. Pero ni ellos dos, pudieron cargar con el peso de un equipo desangelado, de hecho se terminaron contagiando y siendo parte de uno de los fracasos más grandes del futbol mexicano.

Nunca en la historia un representativo tricolor había perdido sus tres juegos de grupos en un mundial de esta categoría. Se fue sin puntos. Podríamos señalar culpables, o excusar a los futbolistas, criticar a la Liga MX y demás. Aquí analizamos las cinco conclusiones que nos dejo el Mundial Sub-20.

Mucha presión

Desde el momento en que se conformó la Selección, se le dio la etiqueta de favoritos.  Jugadores que ya habían debutado en primera división, con dos grandes refuerzos. Uno el líder de goleo en el futbol mexicano y el otro siendo el único combinado en estar en el balompié europeo. Diego Lainez y J.J. Macías jamás supieron cargar con esa responsabilidad. El futbolista de León lo intentó durante el primer partido y se termino contagiando por sus compañeros. Aún no saben responder en momentos de presión.

Poca planeación

Es entendible que clubes como el León y el Betis no quisieran prestar a sus jugadores en la etapa final del campeonato, pero el hecho de recibirlos con menos de cuatro días de jugar tu primer partido, es cuestionable. Las dos “estrellas” no pudieron trabajar de lleno con el resto del plantel y se terminó notando. J.J Macías buscó resolver todo solo, nunca encontró a compañeros con quien jugar, y Lainez lo contrario, nunca lo encontraron.

Faltó calidad y experiencia

Fuera de los mencionados, el resto de los jugadores era muy joven futbolisticamente hablando. Los más experimentados, después de ellos eran Misael Domínguez y Roberto Méraz, quienes entre los dos sumaron menos de 700 minutos en liga el pasado semestre. Además, ambos terminaron por lesionarse y no completar el paso en el mundial. Los demás, esperando a que el resto hiciera todo. Carlos Higuera, el portero, el más destacado, lo intentó pero no podía solo.

La calidad y experiencia tampoco estuvo en la banca

Fue muy cuestionado Diego Ramírez cuando se hizo cargo de esta Selección. Y es que el único cargo que había tenido como entrenador fue al frente de Dorados, donde tras 20 partidos fue destituido. Se notó. La mayoría de sus cambios fueron posición por posición, sin buscar un cambio táctico. Y los que fueron distintos, solo aglomeraron gente a la ofensiva sin sentido alguno.

NO es culpa de la Liga

Aún cuando México no quedaba eliminado, se le comenzó a cuestionar a la Liga MX del mal paso que llevaba la Selección en el mundial, principalmente a la cantidad de extranjeros que hay en ella. Pero no se trata de eso. Lo comentó Macías al termino del duelo ante Japón, si el pudo los demás pueden. Es un tema de formación. Los clubes hoy no se preocupan por tener gente conocedora en fuerzas básicas y esperan que la siguiente estrella salga por arte de magia. Así no sucede, hay que mejorar en eso, porque culpar a los extranjeros es un pretexto barato.

 

Pocas conclusiones positivas se pueden sacar de este torneo, el torneo de Carlos Higuera que podría pelearle un puesto titular a Gibran Lajud en Xolos, el “descubrimiento” de Antonio Figueroa, que sin hacer nada de otro mundo fue de los pocos que cumplió y el roce internacional que siempre suma. Será importante ver como se reponen de este golpe Macías y Lainez quienes estaban llamados a brillar y se quedaron lejos de esa expectativa, pues de la forma en que reaccionen ante este fracaso, los irá forjando como futbolistas.

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