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Selección Mexicana

El diario de Martino – Partido #2 – ¿Por qué rotar?

Segunda prueba para Gerardo Martino al mando de la Selección Mexicana, en esta ocasión se enfrentó al Paraguay de Eduardo Berizzo en un encuentro que finalizó 4-2. En relación al partido frente a Chile, el Tata cambió a diez futbolistas, sin embargo, a pesar de utilizar diferentes nombres, el estilo de juego fue el mismo.

México saltó al campo repitiendo el 4-3-3 con Gudiño en la portería, línea de cuatro con Jorge Sánchez, Araujo, Reyes y Layún, Édson Álvarez como mediocentro, Jonathan Dos Santos y Erick Gutiérrez como interiores, Lainez y Roberto Alvarado partiendo desde la banda y Chicharito en punta.

Sin duda alguna, el juego se condicionó a raíz de los errores defensivos paraguayos. En el minuto 9, México ya vencía 2-0 gracias a las equivocaciones de los centrales rivales y desde ahí, los aztecas impusieron su estilo.

Al igual que en el partido ante Chile, los dirigidos por el Tata Martino continuaron con la idea de tener una salida limpia desde el fondo. Los mexicanos juegan atrás con el objetivo de atraer al contrario y a partir de ello encontrar espacios en mediocampo. En ocasiones, que el rival presione es algo que México justamente busca y provoca.

Así mismo, la función de Édson Álvarez como mediocentro fue uno de los aspectos a destacar en el partido. A pesar de solo disputar 45 minutos, sus envíos largos a la espalda de los centrales generaron mucho daño en el seleccionado paraguayo. El centrocampista mexicano fungió como corrector y por lapsos se metía como un tercer central con el objetivo de generar superioridad numérica en la salida del balón.

Por su parte, Jonathan Dos Santos o en su caso, Erick Gutiérrez, en ciertos intervalos, uno de los dos adelantaba su posición para ejercer una tibia presión sobre la salida paraguaya. No fue una presión que demandara un gran esfuerzo físico y tampoco se caracterizó por ser intensa, sino que se trataba de cubrir espacios desde un buen posicionamiento.

De igual forma, como en el encuentro contra Chile, es notorio que uno de los aspectos que Gerardo Martino privilegia es que el jugador vaya hacia la posición en lugar de ocupar ésta; es decir que el futbolista llegue a zonas específicas sin mantenerse estáticamente en ellas. Esto con el objetivo de buscar un despliegue veloz.

El Tata es un técnico que le exige a sus jugadores constante movilidad. Es fundamental que el delantero, en este caso Chicharito, salga de “su zona” para ser partícipes del juego y dar entrada a los atacantes desde la segunda línea.

Naturalmente, al ser apenas su segundo encuentro al mando de la Selección Mexicana, es prematuro sacar grandes conclusiones. No obstante, ya se puede observar algunas de las premisas que resultarán básicas en el fútbol del Tata Martino. Los automatismos serán algo que solo el tiempo podrá otorgar.

 

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