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Futbol mexicano

Poco talento pero lo pide la regla

Ante las múltiples bajas que tuvo América entre lesiones, suspensiones y salidas del club; varios jóvenes vieron minutos en las primeras jornadas. Quién mas “aprovechó” esta fortuita oportunidad, fue José Guadaupe Hernández Clemente. Canterano americanista que jugó mucho y mostró poco. Apenas debutó en Liga este torneo en la visita a Atlas, y pese a que acumula 398 minutos entre Liga y Copa, no parece como si hubiera participado en uno solo.

La ventaja que tiene Clemente sobre sus demás compañeros de fuerzas básicas es su año de nacimiento: 1999. Esto hace que los minutos que juegue con las Águilas cuenten al 100% y no solo la mitad como lo hacen los de Jesús Quintero, Antonio “Chucho” López o Fernando González quienes son categoría 1997. Ahí tomó la delantera.

Incluso, Miguel Herrera declaró de forma tajante al termino de la jornada 2 ante Pachuca que la razón por la que Clemente inició el cotejo como titular eran los minutos. No explico que le podía dar en la cancha, ni en que le ganó la carrera a sus compañeros. Simplemente se limitó a la regla 20/11.

Y es que José Guadalupe Hernández ha mostrado muy poco. Es entendible que está en una posición que no le corresponde, pues con la Sub-20 se desarrolla como contención y no pegado a la banda izquierda. Aunque esto no es pretexto para que falle pases a menos de 25 metros, o que sea incapaz de recibir balones que le van al pie. La calidad técnica poco tiene que ver con la zona en la que se desarrolla.

Como contención jamás va a jugar. Guido Rodríguez tiene ese puesto asegurado, pues fue junto con Agustín Marchesín, el único jugador en disputar todos los minutos en Liga en el anterior torneo. Su oportunidad era por la banda y no lo aprovechó. Hoy con el regreso de Andrés Ibargüen y la llegada de Nicolás Benedetti (quien pese a ser mediapunta jugara por el costado), se ve difícil que vuelva a tener minutos en un futuro cercano.

Lo peor para Clemente fue que tuvo que cargar con la banda izquierda que lideraba Diego Lainez. Una losa muy pesada la que le dejo su compañero un año menor que el, y que claramente no iba a poder llenar. Por más buena e interesante que sea una cantera, jugadores como Lainez, en México, salen una vez cada diez años.

El último clavo en el ataúd fueron sus nervios. El mismo futbolista declaró públicamente que había estado jugando con poca confianza y que sabía que no estaba jugando bien. Si un jugador entra a un campo con esas inseguridades, está condenando su muerte.

Ojalá que haya disfrutado sus cincos minutos de fama. No sabemos si fue error del “Piojo” al exhibirlo de esa forma, en una posición que no domina y poniéndolo a jugar or la obligación de minutos; o si en realidad no tiene calidad. Lo que si es un hecho, es que su nombre puede ir pasando a la historia como los canteranos intrascendentes de la institución.

 

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