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Futbol mexicano

El síndrome del “Jamaicón” Villegas

Nacido en el Club Deportivo Imperio, para crecer en los Reboceros de la Piedad, para finalmente consagrarse con el Club Deportivo Guadalajara. José Villegas, mejor conocido como “El Jamaicón”, llegó a ser conocido por ser aquel jugador capaz de colocarle una aduana al incontrolable Francisco Dos Santos “Garrincha”, al momento en que el extremo brasileño se enfrentó al defensa mexicano en un encuentro disputado en Ciudad Universitaria.

La historia del ‘Jamaicón’ sobresale aún más al conocer su procedencia, de dedicarse a cargar telas para su posterior bordado, a correr tras un balón. José Villegas puede afirmar con orgullo el haber podido conseguir ocho torneos de liga con Chivas, ocho títulos conseguidos casi de forma consecutiva, entre 1956 y 1970; incluso logró portar el escudo nacional mexicano en 28 ocasiones, jugando dos Copas del Mundo.

Pese a lo anterior, la trayectoria de José Villegas es más conocida por un famoso caso que fue etiquetado como el síndrome del “Jamaicón”. El cual nace en 1958, año donde la Federación Mexicana de Fútbol organizó una gira para el combinado mexicano antes de comenzar el Campeonato Mundial que incluyó participaciones en Canadá y Portugal.

Estando en la capital portuguesa, se llevó a cabo una cena formal para unir aún más al cuerpo técnico y al de jugadores, fomentando los ánimos positivos y la mejora de relaciones previo al torneo madre para el que venían preparándose. En un abrir y cerrar de ojos, el “Jamicón” ya no estaba en la mesa cenando con sus compañeros, lo que orilló a don Nacho Trelles (entrenador en dicho entonces de la Selección de México) a buscarlo por las inmediaciones del hotel. Lo que sorprendió a Trelles, fue encontrar a Villegas sentado sobre el suelo, con las piernas y rodillas pegadas al pecho, la cabeza mirando hacia abajo, y una que otra lágrima recorriendo su rostro. El síndrome del “Jamaicón” se había presentado.

Don Nacho, acercándose a su dirigido, y cuestionándole si se encontraba bien, y si ya había cenado, recibió el siguiente comentario…

“¡Cómo voy a cenar si tienen preparada una cena de rotos! Yo lo que quiero son mis chalupas, unos buenos sopes o un rico pozole y no esas porquerías que ni de México son”.

Años más tarde, en algún otro encuentro amistoso de México frente a Inglaterra, don Nacho Trelles decidió darle descanso a la “Tota” Carvajal, para darle minutos al “Piolín” Mota, este último estando consciente de su falta de cualidades bajo los tres postes, le solicitó al estratega nacional que no lo alineara, don Nacho, respondió con cierta confianza, afirmando que no había de qué preocuparse, puesto que el “Jamaicón” estaría en el terreno de juego para defenderlos.

Los ojos del mundo estaban sobre el defensor de Chivas, atentos de lo que José Villegas podía llegar a demostrar. Sin embargo, el síndrome del “Jamaicón” se volvió a hacer presente, provocando una mala actuación del defensa mexicano, lo que concluyó con un catastrófico ocho por cero, a favor del equipo de la isla. Finalmente, en una entrevista después de dicho partido, Villegas afirmó frente a los micrófonos que extrañaba a su “mamacita”, que llevaba días sin tomarse una birria y que no soportaba la vida si no estaba en su tierra, y que ello había provocado su mal desempeño dentro del rectángulo verde.

Lo que pudo ser una gran trayectoria futbolística, terminó siendo una anécdota más del fútbol mexicano, una anécdota que muchos desean no se vuelva a presentar.

 

 

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Minimalista.

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