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Futbol mexicano

La falta de resiliencia americanista

Es sumamente complicado ofrecer un análisis nítido sobre el partido de Rayados frente a América, correspondiente a la jornada número cuatro del Clausura 2019. La deplorable actuación de Fernando Guerrero terminó por mermar el aspecto deportivo del encuentro, debido a múltiples expulsiones sin fundamento claro y veredictos que condicionaron las propuestas de ambos equipos del terreno de juego. Sin embargo, al final del día, el Club América no se escapa de su realidad: ha perdido su invicto de forma tempranera.

Comenzando con el planteamiento estratégico de cada equipo, de la siguiente forma es como tanto Rayados y América saltaron a la cancha del BBVA Bancomer.

El conocido 4-2-3-1 de Alonso que buscaba nutrir de balones a un contundente Funes Mori, por medio de Pabón, Hurtado, y Meza. Con un doble pivote sumamente complementario, con el jovencísimo Rodríguez con gran fluidez de balón acompañado por un rocoso Ortiz. Atrás ni Sánchez ni Montes eran novedad.

Por parte del equipo de Herrera, la mancuerna en mediocampo que tantos frutos le ha dado últimamente al América se hizo presente, con Guido y Edson; arriba dos puntas, Roger más dinámico que Henry. Mientras que por el sector izquierdo, se perdió pegada con la salida de Cecilio, puesto que Insaurralde era incapaz de cumplir con la funcionalidad del paraguayo por dicho sector.

Un partido vertical a raíz de transiciones a alta velocidad y de pocas posesiones continuas (debido a que esto últmo no es una característica correctamene desarrollada por ambos equipos) se asentó en el estadio de Monterrey, sin embargo, el contar con precoces expulsiones orilló a ambos equipos a modificar sobre la marcha y exponer quién podría ser más reactivo y pragmático.

América sufrió expulsiones de personajes importantes en zona baja, como Aguilera y Sánchez, lo que exhortó a Miguel a modificar sacrificando a gente que se desempeña en zonas altas, como Henry Martín e Insaurralde, perdiendo tanto pegada al frente como pilares importantes al momento de activar su juego directo, mismo que es más que útil bajo las condiciones que se presentaron en el partido: espacios amplios en distintas zonas del campo.

Por otra parte, Rayados decidió modificar introduciendo al juego a un recuperador y lanzador como el joven González, con la intención de activar el juego directo que no pudo lograr América; precisamente a partir de ello se presenta el 2-1 y el 3-1 de Funes Mori. Mismo jugador que demostró que frente a escenarios nublados donde el tema colectivo pasa a segundo plano, el renglón de indivualidades resalta y es una llave primordial para resolver partidos. Monterrey contó con dicho aspecto, y salió victorioso.

Al final del encuentro, Iván Alonso metiendo al campo tanto a Edson Gutiérrez como a Johan Vásquez, nulificó por completo todos los pelotazos y centros que el equipo azulcrema realizaba al final del cotejo. Monterrey obutvo tres unidades importantes y se concretó el descalabro americanista.

América exhibió su nula capacidad de modificar ante situaciones deplorables que no dependían de ellos mismos. Además de demostrar que no cuentan con algún jugador que sea capaz de resolver partidos de forma íntegra sin necesidad de depender del apoyo de algún compañero. Miguel Herrera deberá trabajar en su capacidad reactiva desde la pizarra, ayudando a su equipo a tener una necesaria resiliencia de aquí a lo que viene del Clausura.

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Minimalista.

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