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Futbol mexicano

Cruz Azul: definiendo su línea de juego

Constantemente tengo la oportunidad de leer opiniones acerca de la forma de jugar del equipo subcampeón del fútbol mexicano, donde en dichas opiniones reina la afirmación de que Cruz Azul continuamente batalla al momento de buscar desplegar un juego asociativo o posicional; sin embargo, yo me pregunto, ¿tiene el equipo cementero los recursos necesarios para basar su postura ofensiva en un juego de posición?

“No toques si no buscas generar nada. Tocar para superar líneas. Buscar el tercer hombre y la segunda acción; dejar al más alejado. Generar superioridades en la línea siguiente. No tocar lateralmente si no provocas nada”. – Juan Manuel Lillo

Desde luego que las bases del juego de posición nos remontan a las épocas de Johan Cruyff al frente del Barcelona, sin embargo, hoy en día, equipos de múltiples latitudes buscan lograr desarrollar esta idea de juego, teniendo éxito… o fracasando.

El éxito del equipo de Caixinha la temporada pasada era gracias a su capacidad por activar el juego directo sobre hombres de peso en el frente de ataque, como Cauteruccio o Caraglio, quienes gracias a su juego físico podían producir segundas jugadas las cuales eran conseguidas por los jugadores que poblaban el perimetro cercano al núcleo de la jugada; los trazos largos de Pablo Aguilar eran vitales en dicho esquema de juego.

Sin embargo, en situaciones complejas, ante rivales que replegaban de forma adecuada y se formaban en bloque, Cruz Azul batallaba para encontrar espacios y acercarse al último tercio del campo; en dichos momentos (y en la actualidad), es cuando es útil poder hacer uso de un juego de posición, mismo que muchos afirman escasea dentro del planteamiento del técnico portugués, lo cual es verídico.

Pese a que sea cierta la ausencia de un juego asociativo dentro del club capitalino, ¿qué tan prudente es continuar reprochando lo mismo a la escuadra celeste? Cruz Azul no busca llevar a cabo dicho modelo de juego porque no cuenta con los recursos en materia prima para poder lograr un fútbol de posición.

Con la salida de Marcone, Cruz Azul no cuenta con un mediocentro que se incruste entre los centrales con la intención de arrastrar marcas y generar espacios en el segundo y tercer cuarto del campo. Utilizando interiores como Alvarado y Pineda (mediocampistas de recorrido), Cruz Azul no será capaz de leer carriles internos con la intención de explotarlos, ni de poder plantarse (Roberto y Orbelín) a las espaldas de sus marcadores con la intención de crear volumen de juego por un sector para descargarlo por otro completamente opuesto.

Este equipo se diseñó con la intención de atacar otra idea de juego ofensivo; incluso el Santos de Caixinha expresaba matices muy similares al de este Cruz Azul. Por ende, lo ideal sería dejar de cuestionar la ausencia de un juego posicional en las inmediaciones de La Noria, no por intentar hacer menos la falta de variantes tácticas desde la pizarra del estratega portugués (las cuales existen y son notorias), sino por soltar la idea de que este equipo puede ofrecer algo que en sí es muy complicado que lleguen a realizar.

Todo indica que este equipo debe potencializar más su juego vertical y de transiciones aceleradas, aprovechando a sus jugadores ideales para realizar recorridos amplios y atacar espacios con eficacia, con la intención de aclarar su línea de juego, misma que está muy alejada de un juego posicional.

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Minimalista.

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