Jugar bien/Escribir bien
Opinión

¡Es tu momento, “Pipa”!

Eres un centrodelantero de élite, lo has demostrado. Aún recuerdo cuando te vi por primera vez jugar, aquel hat-trick que marcaste con Tijuana, prometía tu llegada a la Liga MX, sin embargo una lesión te apagó por un tiempo.

Regresaste, y seguiste demostrando que la calidad la tienes en tus botines, seguiste siendo participativo e importante para Xolos, aunque lesiones seguían aquejando en tu carrera.

Llegaste al América, lo recuerdo perfecto, aquel equipo que recién había quedado campeón necesitaba un “9” que hiciera dupla con Oribe ahí adelante. “¿Será el indicado?” se preguntaban los medios y claramente la afición azulcrema, la pregunta se respondería con el paso de los partidos.

Tu presencia se hacía notar, marcabas goles y eras importante en el esquema de Matosas, pero con eso no convences a los hinchas americanistas. Fue en la Liga de Campeones CONCACAF donde “te los echarías a la bolsa”, aquel encuentro contra Herediano, lo perdían 3-0 en la ida, todos los daban por muertos, no se iba a lograr remontar un marcador de ese calibre, pero apareciste tú, marcaste cuatro goles aquella noche en el Azteca, anotaciones que significaron el pase a la final, todos amaban y hablaban de Darío, fue una gran hazaña en la que fuiste personaje principal.

Posteriormente, en la final también apareciste, hat-trick que se reflejaba en un título. “Sí era el indicado”, pensé yo después de aquellas veladas en que te bañaste en gloria.

Volvieron las lesiones, las malditas lesiones, que si bien entre lapsos volvías a encontrarte con el gol, ya no era lo mismo y se te recriminó, saliste del “Ame”, no me pareció lo correcto para el club ni para el fútbol mexicano, pero sí para ti.

Cumpliste tu sueño, portar los colores de Boca, el club de tus amores, todos tenían dudas al inicio por tu pasado reciente en aquel entonces, pero respondiste como sabes, anotaciones y buenas actuaciones.

Poco a poco te fuiste consolidando, llegaste a la Selección Argentina muy merecidamente, todo pintaba lindo para ti y la villana de cualquier atleta se presentaba de nuevo, la lesión. Me causaba mucha frustración ver cómo estaba detenido tanto potencial por estas causas, en el fondo sabía que cuando regresaras la “romperías” de nuevo.

Así fue, volviste como los grandes, se te volvía a presentar y regresabas mejor.

Hasta hace poco se te requirió en una semifinal de Libertadores, cualquier cosa, ¿no?, hiciste tu arribo desde la banca, y marcaste dos golazos que representaban un 50% de el pase a la gran final. En la vuelta, mojaste una vez más.

Fuiste el protagonista de una eliminatoria nuevamente, el hombre importante y que se ponía la capa de superhéroe para su club. Hoy, “Pipa”, a unas cuantas horas de que vivas el partido más importante en tu carrera, una final ante River, muchos aficionados xeneizes confían en tí, en que tu vas a salir y darás alegría a media Argentina que estará vestida de azul y oro, confían en ese futbolista que les mostró una de sus grandes virtudes, aparecer cuando más se le necesita.

Yo sé que eres capaz, me lo demostraste en México y en lo que va de tu estadía en Sudamérica. No soy hincha de Boca, soy un amante al fútbol que le encanta ver triunfar a quienes dan todo en la cancha, los que no se rinden y demuestran de qué están hechos, eres uno de ellos.

Venga, ¡Hoy te convertís en héroe!

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