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Selección Mexicana

¿La pieza que falta?

Y es que la noticia que se dio a conocer hace ya unos cuantos días sobre el inicio del proceso de naturalización de Julio Furch para hacerse de la nacionalidad mexicana despertó de forma cautelosa cierta premisa que con el paso de las horas fue tomando forma: Julio Furch como eje de ataque del combinado azteca.

“Tengo que seguir con buen ritmo y con un buen nivel para, en caso de que se dé la llamada, estar preparado”.

Dichas palabras retumbaron con mucho eco dentro del fútbol mexicano, debido a que siempre se ha creado algún debate en cuanto a llevar o no a jugadores no nacidos en territorio nacional a la Selección de México. Sin embargo, cuando el posible jugador a convocar es el argentino, la perspectiva y la postura cambia.

No sería la primera ocasión, múltiples naturalizados han llegado a jugar en las filas del Tri, dentro de los más conocidos, encontramos a Gabriel Caballero, Guillermo Franco, Sinha, Leandro Augusto, Lucas Ayala, Damián Álvarez, Matías Vuoso, Christian Giménez, entre muchos otros.

En cada una de dichas convocatorias, siempre ronda la misma pregunta, qué valor agregado futbolístico le ofrecen a la selección mexicana. Finalmente, el sino de balompíe nacional a nivel selecciones no cambiaba de rumbo.

Esta vez, la sensación es distinta, puesto que Julio Furch resuelve una necesidad clara y que México adolece proceso tras proceso: la falta de gol. La jerarquía que ha obtenido Raúl Jiménez no se cuestiona, ni el crecimiento de jóvenes como Alexis Vega, Eduardo Aguirre, o Ángel Zaldívar, sin embargo, no convencen al momento de tener que formar parte del recambio generacional en zona de ataque del Tri.

Ni el goleador histórico, Javier Hernández, ofrece garantías en este renglón. La capacidad del canterano de Chivas para desmarcarse y encontrar espacios era para destacar, sin embargo, muchas de las ocasiones de gol provocadas por dicha capacidad no terminaban en el movimiento de las redes.

Con Julio Furch, las formas cambian, desde su llegada a Veracruz, como ahora en Torreón, incluso, tanto en Olimpo, como en San Lorenzo, como en Arsenal, y como en Belgrado, notamos un común denominador en su fútbol: su regularidad para anotar bajo cualquier circunstancia.

Ya sea mediante un juego directo, un juego asociativo, o mediante el uso del contraataque, Furch se logra adaptar a dichos modelos de creación de juego, y sabe responder gracias a su correcto posicionamiento en el área, haciendo uso de gran juego físico, su movilidad, y su destacado juego aéreo. Sus más de 10 goles en lo que va del Apertura 2018 afirman lo comentado anteriormente.

Si a ello, le sumamos que probablemente el juego de la Selección de México en un futuro se basará en potencializar las bandas con “Tecatito” Corona e Hirving Lozano, así como con Roberto Alvarado y Diego Lainez, se necesitará a un eje ofensivo de presencia en el carril central que pueda finiquitar sí o sí las transiciones ofensivas que se logren generar.

Todo dependerá del criterio del próximo entrenador del Tri, sin embargo, en esta ocasión el naturalizado en turno parece ofrecer algo distinto a lo que hoy los futbolistas aztecas pueden dar: consistencia frente a la portería, el Talón de Aquiles de los delanteros nacionales.

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Minimalista.

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