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Opinión

De la Cuna hasta el cajón (Y otras tradiciones fubtoleras del día de muertos)

Autor: Omar Castillo Méndez

Desde el inicio de la vida hasta la muerte, como si fuera cuestión de un segundo, un momento, un suspiro. De la cuna hasta el cajón es el ideal del seguidor/fanático futbolero, esperando que desde el nacimiento hasta la muerte seamos acompañados por el equipo de mis amores, cual santo, cual patrona religiosa, cual ente superlativo que nos de felicidad en nuestros momentos de tristeza y temple en nuestros momentos de grandeza, que nos conecte con los ídolos inalcanzables pero que a la vez nos haga sentir propiedad y relación con los mismos a través de los costosos suvenires, réplicas de los de nuestros ídolos.

Vivir el fútbol y no morir en el intento, metafóricamente hablando, suele ser un acto riesgoso pero placentero. Al final de cuentas, en la vida y en la cancha, uno muere y vive muchas veces.

Como el dolor que implica el ver a los rivales festejar cuando uno se lamenta, soportar a jugadores muertos, otros medio vivos, unos pasándose de vivos, las directivas poniendo altares a (de) jugadores (muertos) mientras intentan revivir a otros, los títulos, las liguillas, yo te descendí, las eliminaciones, en tu cara y con tu gente ¡Lotería! El que a hierro mata a hierro muere.

¡Ay de mi llorona, llorona de azul celeste! No solo es un asunto cómico aterrizado en el Cruz Azul, la llorona va más allá y hace apología a las múltiples decepciones que nos ensartan nuestros clubes, ¿Aunque la vida me cueste, no dejaré de quererte? la paciencia es importante, se necesita tolerancia a la frustración y mucha paz para entender aquella frase de Baldano: “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”, la vida sigue, cada semana tienes una oportunidad de honrar a quien partió (a pesar de las pocas alegrías) y de re vivir el recuerdo esperanzado en que siempre vendrán tiempos mejor. Hay que cantar, canta, canta y no llores, porqué cantando se alegran cielito lindo, los corazones; y aunque cada día que vivimos estamos más cerca de morir, la muerte nos llevará a todos, ella no discrimina, no se esconde tras la pelota, tira, para, pasa, gambetea, como no gustarte la muerte si en ese enigma polifuncional, la muerte enamora. Además, dentro de su halo seductor, la muerte es guasa, es metáfora y metonimia, parábola y alegoría. La muerte es fiesta, el agridulce sabor de ganar mientras se pierde y viceversa, el todo y la nada, un sábado convertido en sin chiste, un miércoles campeón, la muerte es broma, un albur.

Entre broma y broma, la verdad se asoma, y cuando no se asoma, por lo menos hace menos dolorosa la realidad, ahí la gracia de las rimas, los memes y las burlas, porqué para ser partícipe de las mismas se necesita un poco de gracia, porqué el que se lleva se aguanta y que el que se aguanta se tapa.

¡Que salgan del pantéon!
¡Que jueguen los muertos!
¡A patear el balón!
¡Que aquí somos fubtoleros!

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"El fútbol como elemento estético"

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