Jugar bien/Escribir bien
Futbol internacional

El hijo pródigo ha vuelto a casa

Es muy complicado no relacionar la falta de pegada que tuvo Italia tanto en Francia 2016 como en las Eliminatorias de la UEFA rumbo a Rusia 2018, con la ausencia de un atacante como lo es Sebastian Giovinco. Tanto Antonio Conte, como Giampiero Ventura desperdiciaron la opción de poder contar con un delantero de alta calidad, por la exclusiva razón de que jugaba cada fin de semana en una liga de un nivel futbolístico inferior.

No podemos pasar por alto la salida de Giovinco de la Juventus en el 2015. Previo a dicho año, el nacido en Turín no lograba consolidarse en el cuadro de la Vecchia Signora, salió a préstamo en un par de ocasiones, con destino al Empoli y al Parma, para finalmente volver al grande de Turín en una versión más consagrada.

En el 2015 llegó el equipo de la ciudad de Toronto. El equipo canadiense le ofreció un sueldo de siete millones de dólares anuales, lo que haría al italiano el futbolista mejor pagado de la MLS. Sebastian no pudo negar dicha oferta, inclusive realizó su viaje rumbo al continente americano cinco meses antes de la fecha acordada, así lo anunció la Juventus, acción que no dejó muy contenta a dicha hinchada.

La decisión tomada por Sebastian Giovinco, el elegir el factor económico antes que el deportivo (no hay nada erróneo en dicha oración) lo orilló a no representar a la selección italiana en tres años. Hoy vuelve; lo que no hizo ni Conte ni Ventura, sí lo ha hecho Mancini: el confiar en la calidad individual de un jugador pese a pertencer a un entorno en el que se desempeña de forma sobrada.

¿El haber jugado los últimos tres años en la MLS determina su presente rendimiento? Eso solamente se palpará en los partidos de Italia frente a Ucrania y Polonia. Sin embargo, existe un ejemplo local que puede resolver dicha cuestión: André-Pierre Gignac. El futbolista francés de igual forma ha jugado en una liga inferior a la francesa sin presentar problema alguno, pese a ello, el atacante felino sí fue tomado en cuenta para la Eurocopa que se disputó en su país. ¿Y cómo olvidar su media vuelta dentro del área chica portuguesa, que terminó en un disparó incrustado en el poste que defendía Rui Patricio?

El grito de gol francés terminó por ahogarse, sin embargo, Gignac demostró que pese a no jugar en una competición de alta gama, sí es posible mantener un gran nivel individual.

En cuanto a Giovinco, lo que gana el frente de ataque italiano es de destacar. El jugador de 1.63 metros de estatura da cátedra al momento de jugar en espacios reducidos, siendo de los mejores jugadores que atacan los espacios de forma vertical, con un cambio de ritmo y de orientación más que letal, y una pierna derecha envidiable por cualquiera. Si a dichas cualidades se les suma la capacidad de Sebastian para gambetear y quitarse rivales de encima, obtenemos como resultado a un destacable e impredecible falso 9.

Sebastian Giovinco tiene todo para demostrar que el no haber sido tomado en cuenta por su país estos últimos tres años fue un error garrafal. El hijo pródigo ha vuelto a casa.

Pueden encontrarme en Twitter

 

Comentarios

Article written by:

Minimalista.

Banner
Close
Gracias por apoyar Rectangulo Verde