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Opinión

Walter Gaitán

‘’…le dedico estas letras a un desubicado. El último 10 que San Nicolás puso en cartelera…’’

Walter Nicolás Gaitán fue mi primer ídolo. Partiendo de ahí, anticipo que no hallarán gran objetividad en mis palabras. 

Cuando les hable del chueco y sus goles que de pronto nos llevaron a nada pero nos permitieron ser felices. Cuando les relate los goles a la Pandilla y los tiros de larga distancia. Esa rabona que alguna vez soltó en compromiso amistoso y el gol marcado a Morelia desde media cancha. 

Le dedico estas letras a un desubicado. El último 10 que San Nicolás puso en cartelera.  Llegó con buenos dividendos desde España y Argentina, y en México pronto pudo ganar algo con los nuestros. Entre sus palmarés estaba una Copa Libertadores, creímos, traería algo de mística para compartirnos.

Es cierto, no apareció en los momentos cruciales. Bien por casualidad o falta de carácter, pero nos hizo falta cuando más lo necesitamos. A pesar de ello, no puedo quererlo. 

¿Cómo no agradecerle a quién, aunque fuera por un ratito y de a mentiras, le apagó la cara al odiado rival en su casa y con su gente en aquellas semifinales de diciembre? ¿Cómo no quererlo si nos dio algo en tiempos austeros?

Walter Gaitán fue parte de, quizás, el Tigres más lindo de la historia. Ese que divertía y proponía. Ese que enamoró a propios y extraños en un torneo cuasi perfecto. Ese que me atrapó como hincha, y que mucho le debe al Divino.

…lo juro por Diego…

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