Jugar bien/Escribir bien
Opinión

Damián Álvarez

Si Lucas Lobos y Gaitán fueron alegrías en tiempos de penas perpetuas, Gignac y Nahuel representaron un cambio de mentalidad en el equipo, Damian Álvarez puede presumir eso y más.

No me olvido de sus palabras en el aeropuerto, recién llegado a la ciudad:

‘’…las palabras se las lleva el viento, las promesas hay que cumplirlas dentro de la cancha…’’

Es algo que todos decían, pero a nadie le creíamos. Al enano le creímos en todo momento. Muchas figuras llegaron, y también fueron recibidos cual estrellas de Hollywood. Todos se crecían, pero a él, sabíamos, no le pasaría.

Hoy la cancha ya no lo siente más, y seguro estoy de que lo extraña. La cancha y la pecosa. La pecosa y todos nosotros. 

No tengo apuro en admitir que el enano ha sido mi jugador favorito. Al igual que Lobos y Gaitán halló la manera de hacernos felices en plena adversidad. Al igual que Guzmán y Gignac, fue pieza clave en nuestro ascenso como equipo. 

Él nació para ser de Tigres, porque encarna nuestra esencia vieja. La del huevo y el enojo. La del atrevimiento y la hazaña. Sus pases, tiros y gambetas guardaban la ilusión del hincha. Él nos hizo parte del juego, no en balde la historia lo recordará por marcar gol en aquella final del 2011, cuando nos dimos cuenta de que en este juego era posible ganar. 

Te fuiste en el mejor de los escenarios, porque el juego es siempre justo con quienes tanto le dieron a la pelota.

…lo juro por el enano…

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