Jugar bien/Escribir bien
#Rusia2018

La pelota es de todos

Ya el mundial nos debe nada, vamos condenados a perpetuos agradecimientos. ¿Qué te digo, Croacia? El fútbol quiso que fuera así. Tu máxima figura tambaleó las ilusiones en Octavos, la tensión se alargó ante el anfitrión, pero todo valió la pena. Como si hubiese sido redactado por Dios, la fantasía se materializó frente a los creadores del juego.

El mundo puso en un mismo guión a guerreros que se montaron al rodeo con nulas pretensiones y enormes emociones, la aventura se conjugó y hoy sabemos que todo es posible. 

La pena de Alemania, la inesperada ausencia de Holanda e Italia, la pronta despedida de España, que se fueran Brasil y Argentina, quizás todo eso era necesario para que Croacia mascara un poco del dulce prohibido.

Los caraduras lamentan, los novedosos celebran. Pase lo que pase, las camisetas croatas se venderán como antes nunca, y los románticos recordaremos siempre este momento. Tal gesto lo asemejo a la llegada de Santa Claus mientras nosotros nos amargamos con la vida adulta, como si la hada de los dientes si existiera y al fin asimiláramos la muerte como un camino a otra vida. 

Las lagrimas de la hinchada es una palmada a la esperanza, un recordatorio de que la pelota es de todos. Gracias, Croacia, por hacernos parte de tu sueño.

…lo juro por Diego…

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