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fútbol

El sospechosismo con el arbitraje

Cada texto que escribo está motivado por algo; a veces son ganas de contar una historia, otras de analizar alguna situación, algunas más son por trabajo estrictamente y hoy tengo que decir que es por la desesperación e incluso decepción que me provoca saber que se habla tanto de este tema: el arbitraje.

No importa qué equipos juegan, de qué competencia sea, ni siquiera tiene que ver si hay algún vínculo emocional con alguna institución. Durante y después de los partidos hay una casi obligatoriedad por ponerse a hablar de las decisiones que tomó o no tomó el juez del partido, 12 repeticiones por jugada en los programas de televisión, 8 tuits de personas que hacen ruido en redes sociales y una indignación terrible, de esa que se repite cada 4 dias que hay fútbol.

Unos no se cansan de decir lo arreglado que está el fútbol, asegurar que tal o cual equipo compró árbitros, que los campeonatos están definidos en cuanto al ganador se refiere incluso antes de que inicie. Para muchos hay complots entre periodistas o medios de comunicación para atacar o proteger a muerte a un equipo o jugador, se atreven a asegurar situaciones que alguna vez un compadre, un taxista, el primo de un amigo o cualquier otro individuo comentó. Se interpretan cosas a conveniencia y nace la paranoia.

Si una persona busca justicia, para el bien de su vida o de su alma, en una situación pública tendría que decirle que no mire fútbol. En este deporte no va a ganar el mejor, el encargado de hacer valer las reglas del juego no va a ser preciso en sus decisiones. Y aunque la FIFA quiera utilizar el VAR, el ojo de halcón y todas esas cosas, seguirá siendo un juego perfectamente imperfecto e injusto. Aunque hay una necesidad por saciar esa sed de justicia que ha adquirido el indignado consumidor, el que retuitea el vídeo de un claro balón pegando en la mano, esa patada que no se marcó o la que se dio afuera del área y se marcó adentro.

La gente del Barcelona dice que Real Madrid vive robando, los madridistas no dejan de acusar que estos o aquellos penales del Barcelona. Y seguramente en otras rivalidades del mundo ocurre lo mismo, ¿tan necios nos hacen los colores del fútbol?

Hace mucho que me gusta el fútbol, hace poco que pude convertirlo en mi trabajo. Vivo de la patada, aunque yo no las doy pero sí hablo mucho de quienes las dieron, a eso me dedico y me encanta, pero no tengo ningún interés en hablar de los 3 tipos de uniforme singular que no tocan la pelota. No quiero hablar de los abanderados ni del juez central, no quiero hablar de si fue penal o si fue fuera de lugar, no voy a darle atención a esas teorías que el sospechosismo dan cada partido. Como aficionado, no voy a dramatizar si a mi equipo “lo roban”, no voy a sentirme avergonzado si mi cuadro sale beneficiado por un error bastante claro, porque sé que así funciona esto. A veces da y a veces quita. Y si esto fuera perfecto tal vez no me apasionaría igual, me gusta el juego porque es imperfecto como yo, como la vida de los míos y el entorno donde vivo, por eso me identifico.

Después de cada partido donde emito una opinión en redes sociales, radio o televisión, me llega algún mensaje que dice algo como “¿por qué no dices nada del error del árbitro?” o “no te veo comentado nada del error del árbitro”. Y si tú que lees esto alguna vez me has mandado un mensaje así, te voy a ser muy directo: no va a pasar. Prefiero hablar del jugador que falló un gol cantado a hablar de un árbitro que no marcó un penal cantado, elijo hacerlo porque creo que podemos enriquecer el debate del juego. Yo elijo hablar de cómo jugó tal equipo o por qué se hizo cierto cambio en lugar de discutir si debe ser marcado o no ese penal, si la pelota fue a la mano o la mano a la pelota. Eso no me dice nada, eso siento que me quita el tiempo, que a veces es tan corto cuando uno quiere decir tantas cosas.

Entiendo perfectamente que como personas necesitamos el drama, y ver causas injustas e intentar atacarlas, o señalarlas y querer que todos estén de acuerdo con nosotros, que a huevo tenga nuestra misma opinión, pero tenemos que darnos cuenta que no tiene por qué ser así. Si yo elijo no polemizar con el arbitraje no significa que tenga miedo de decirlo, o que alguien me pague para que no diga nada o que tenga algún interés de cualquier otro tipo, sencillamente no me interesa, no quiero ser parte de toda esa gente que parece amargarse viendo el fútbol, de los que parecen estar más pendientes de criticar una decisión que de disfrutar un buen pase, una gran barrida o darse cuenta de algún movimiento táctico, yo prefiero eso.

Sé que en la liguilla mexicana habrá polémicas, en la final de la Champions también y en el mundial no se digan. No pueden dejar de vivir con eso, y es problema de ustedes, pero por favor: no quieran integrar a todos, a algunos todavía nos gusta disfrutar de este imperfecto e injusto juego.

Eduardo Torres
@edutorresr

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"El fútbol como elemento estético"

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