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Opinión

El rugido del tigre

El sábado por la noche el conjunto felino se enfrentó al rebaño sagrado en un partido que bien manejó, que bien fue superior, pero que estuvo falto de esa chispa adecuada para romper la monotonía de un juego sin gol, una fiesta sin alcohol.

Mucho se ha hablado de los errores puntuales que cada día son más ‘’normales’’ en temporada regular. Pensamos en soberbia, displicencia o simple falta de destreza. Todo es verdad, y sin embargo, en ésta última jornada, sospecho que el fundamento peca de simple, no por ello menos franco.

André Pierre Gignac llegó a cambiarle la cara al equipo. Sé que mi argumento va por demás mencionado, tanto en charlas de copa o café, como en datos de quienes le dan bola de más a los números.

El parteaguas que representa el francés, tiene pruebas tangibles y románticas, frías y candentes. Cualquiera con dos dedos de frente entiende que mucho de lo logrado se debe a la contratación del siglo para la institución. ¿Qué tiene que ver con esto con el pie del artículo? Todo…

Ante Chivas, Tigres tuvo un gran partido, sobre todo en el primer tiempo. Entre llegadas y manejo del entorno que no olía, ¡Hedía! a casa, los de Ricardo desquitaron el gasto de los miles de aficionados que fueron a apoyarlos. Con todo y todo, el equipo regresó sin los tres puntos.

¿Por qué?

Acá es donde volvemos al tema Gignac. Hay gente que habla de una dependencia mortuoria, y lo juzgan, y lo matan al Tigre por fincar su base en un solo jugador. Como si esa fórmula no la hubiesen adoptado potencias del fútbol…

Más que una dependencia, Gignac es ese toque extra que necesitan los equipos que aspiran a la grandeza. El rugido del tigre, la raya de la pandilla o el vuelo del águila. Es la jugada distinta, el error que de alguna u otra manera le da la espalda a la suerte y nos abraza. André es ese tiro al poste de Valencia o el cierre a los centros de Jurgen. Le da valor a cada segundo del juego, y la esperanza, cuando él está en el campo, nunca se va.

El del sábado no fue más que otra prueba de lo que es Gignac para el equipo. ¿El mejor? No lo sé. Pero estoy convencido de que éste escudo sería menos respetado si el francés no estuviese de nuestro lado. Él refleja el lado flaco del Tigre y también el colmillo. Junto a Nahuel Guzmán, es la encarnación del nuevo Perfil Tigre.

Lo juro por Diego.

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Article written by:

Abogado y profesor; autor del libro Más Allá de la razón. Fútbol y más.

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