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Tigres: el factor sorpresa de Ayala

No sirve de nada tener el balón si no existe profundidad. Es algo básico del juego, por más que sea moda (y una grandísima necesidad), no se tiene la pelota solo porque sí, no se opta por la posesión sólo como idea, debe tener el fin bastante claro y obvio de ponerse frente a la portería, y para eso se ocupa profundidad.

A Tigres le pasa constantemente que ya todos saben cómo juega, tenemos casi 8 años sabiéndolo, pero aún así sigue llegando a finales nacionales y continentales, siendo campeón, terminando en los primeros lugares de la liga, ¿por qué sigue ocurriendo esto?

Por más que el fútbol se llene de táctica, estrategia, filosofías, frases, mercadotécnica, personas, televisión, etc. siempre seguirá siendo lo más importante haciendo bien lo sencillo, pasar rápido la pelota, controlar correctamente y mantener tu ubicación.

Hay que recordar una frase de Menotti “el fútbol es espacio, tiempo y engaño”, y con esos 3 conceptos se puede agregar uno más: el factor sorpresa. Preferiblemente podría ser una gambeta que nadie se espera, un drible de lujo que se haga viral en redes sociales, pero sabemos que eso casi no pasa. Si la gambeta fuera tan común los técnicos no se quieran tanto la cabeza.

El 10 de febrero en la sexta jornada de esta temporada, Tigres tuvo ese factor sorpresa y no fue con una gambeta, fue con una conducción de alguien inesperado: Hugo Ayala rompe las líneas de presión, se lleva la pelota y se pone en el área como un auténtico rematador y un especialista en causar problemas. ¿Quién sale a marcarlo? ¿Hay que ir con él o mantener la posición? ¿Era responsabilidad del delantero seguirlo? Ayala solo condujo, entró y liberó espacios. Gignac remató.

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"El fútbol como elemento estético"

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