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Opinión

¿Displicencia, estrategia o falta de destreza?

Hablar de fútbol siempre es complicado. Más cuando recién arranca un torneo, y el acostumbrado a sufrir le pega un descalabro a quien se habla de a tú con el éxito y los triunfos, que aunque son amigos, no siempre coinciden en el camino.

Tigres dio un mal partido el pasado viernes 5 de enero, cuando inauguraron el certamen ante los ‘’Camoteros’’ de Puebla. Ya los correspondientes hablaron suficiente sobre cuestiones tácticas y estratégicas, y todos coincidimos en que el campeón volvió a casa con una justa derrota.

Sin embargo, a pesar de haber ofrecido una de las peores exhibiciones de los últimos meses, las alarmas permanecen calladas, y si de rojo han de pintarse, son para hablar del vecino, quién también arrancó mal, pero no perdió.

¿Por qué?

Razones sobran. Entre falta de ensayos, la vitalidad del torneo y el precioso recuerdo que a más de uno aún nos tiene sonrisa larga, el Tigre presume mayor crédito que el resto. Pero ojo, que hasta para justificar sus tropiezos los de Ricardo tienen pruebas tangibles.

Basta con ver los últimos torneos. Desde el 2013 a la fecha, los felinos solamente han ganado en un par de ocasiones el partido inaugural. Curiosamente, en uno de ellos acabó de super líder, y en el otro salió campeón. A pesar de los pesares, en ese mismo lapso cosecha más éxitos que en cualquier otra era.

¿Existirá relación entre una cosa y otra?

Algunos dicen que el equipo arranca sobrado. Sospecho que los sobrados son ellos, al pensar que una institución sale al campo sin ganas de ganar. Otros, alegan un manejo de esfuerzos y sacrificios. Ahí encuentro mayor sentido, pues todo atleta entiende que para llegar a la meta es necesario administrar hasta el sudor y la motivación.

No obstante, creo que en Tigres pasa por un entendimiento bárbaro al sistema de competencia. Difícilmente un equipo gana cosas bajo una misma idea. Incluso, a veces es preciso moverle a las piezas humanas. Ricardo Ferreti pareció entenderlo entre 2012 y 2013 -años de vacas flacas en su última etapa como Tigre- y desde entonces, torneo a torneo inicia de una manera y culmina de otra. A veces termina como arranca, pero en medio le mueve a la pizarra y desata confusión en los rivales. Creo que ahí está la respuesta al misterio. Los auriazules guardan cartucho hasta la recta final, aunque claro, bajo ningún contexto están planeadas las derrotas, como algunos aseguran con tremenda inoperancia mental.

¿Displicencia, estrategia o falta de destreza?

Mucho hay de los 3; displicencia a la hora de ejecutar, estrategia al momento de guardar las armas principales, y falta de destreza para ganar durante el trance.

Cuando todo está dicho, decir más, está de más.

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