Jugar bien / Escribir bien
Opinión

¡Prohibido caer!

Hoy en Argentina puede nevar, y el pueblo permanecería ardiente durante noventa minutos. Si el cielo escupe fuego y el suelo los quema, demos por seguro que hallarán forma de gozarlo. Hoy nada importa en la nación. Nada que no sean sus guerreros bola en taco.

La selección es amiga de todos. Se parece a la madre que prepara el mejor de sus guisos con tal de que la hija y el hijo convivan por un rato; ingrediente infaltable en el plato de la alegría.

Bien podemos llamarlos locos, porque le dan mucho a quiénes les dan poco. Sin embargo, estamos equivocados.

Como el asado y el tango, el fútbol le ha dado todo a la Argentina. Es una patria simple; valora lo poco y lo hace mucho, encuentra cosas hasta en sus ‘’nadas’’. Pasa que el argentino va orgulloso hasta de sus fallas. Pero hoy no toca fallar. Está prohibido.

Hoy bien valdría la pena recordar a la selección del 78. Ellos, bien o mal, encontraron distracción en el juego he hicieron felices a quienes ya habían olvidado sonreír. También conviene recordar al Diego o a Valdano, a Burruchaga, a Brown o al mismo Bilardo… ¡a todos los héroes del 86!

Hoy es día de soñar, porque hubo un tiempo en que los sueños se hicieron realidad; como el gol del siglo a los ingleses, o la mano que valió porque fuerzas del cielo quisieron que valiera. Es momento de botar el temor, la inseguridad, y recordar que en el campo verde el heredero del juego trae una casa rayada en celeste y blanco.

Por él, por Menotti que en el siglo pasado nos enseñó que en América también se podía jugar buen fútbol, por Martin que hace siete años hizo llorar al cielo con un gol de último minuto, por Romero que atajó los sueños de la naranja mecánica, por Masherano que se partió el ano porque el sueño de llegar a la final era más grande, e incluso por Higuaín que le ha tocado estar donde nadie quiere y ha fallado como muchos lo hubiéramos hecho.

Por ti, por mi, por todos los aficionados futboleros que hoy apoyaremos a los últimos representantes del potrero, le pido a la diosa del juego que vuelva a romper el cielo como en la noche de Palermo, pero que no permita una lágrima más en el jugador de todos los tiempos… en el hincha del milenio.

Cuando todo está dicho, decir más, está de más.

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Article written by:

Abogado y profesor; autor del libro Más Allá de la razón. Fútbol y más.

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