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Opinión

Garra y huevo; argumento obsoleto

En tiempos donde el taco y el balón coquetean entre patadas y cabezazos millonarios, el espíritu potrero casi cae en el olvido. Pareciera que fue ayer cuando un tal Diego Armando Maradona -bajo casaca de mendigo- le pintó la cara al rico del barrio; o cuando los uruguayos le apagaron la fiesta al rey del mundo, provocando tragedias inenarrables.

Pareciera que fue ayer cuando bastaba querer para ganar…

Hoy el fútbol goza de una rareza imposible de entender. Mucho le ha aprendido a sus primos y hermanos de otra disciplina, y entre táctica y ambición de ganar lo que otros no han logrado, nos perdemos la chance de gozar. Pero aquí no estamos para llorar, o al menos no por ello. Estamos para recordar a un amigo que cada día pesa menos.

¿Se acuerdan de la garra y el huevo? Ese argumento infaltable en los gritos del entrenador silbato en pecho y enojo eterno que hacía gigante del chico e invencible del grande. ¿Qué ha sido de él? la última vez lo vi en Inglaterra, haciendo campeón a unos zorros azules que hallaron unión haciendo pizza entre todos.

Sospecho que la industria le fue con el chisme a la diosa del fútbol, y hoy se empeña en recordarles que la intención vale poco donde la moneda manda.

Entre contratos con filas enteras de números, e infraestructuras majestuosas de quienes si le entendieron al negocio, el recurso motivacional cada día juega menos; se ha convertido en el hermano pequeño que de vez en cuando le conectan el control y por ahí gana una del millón.

Equipos que nos enamoran cuando logran hazañas en divisiones inferiores -donde soñar aún está permitido- pronto nos rompen el corazón, porque el reglamento no entiende de sentimientos, e igual mide al millonario como al obrero.

¿Qué hacemos?

¿Y qué sé yo? igual me las arreglo intentando disfrutar del fútbol en todas sus caras; bien aplaudiendo el colmillo sin calidad, o entregándome al espectáculo que la modernidad nos ofrece. Evidentemente no es igual, pero… ¿qué hago si me enamoré de un juego que se convirtió en empresa?

Cuando todo está dicho, decir más, está de más.

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Abogado y profesor; autor del libro Más Allá de la razón. Fútbol y más.

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