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Selección Mexicana

Semifinales, semiconvencidos

México ha sorteado los cuartos de final de la Copa Oro 2017 al vencer por la mínima a la selecta de Honduras. No es sorpresa, mucho menos novedad. El Tri , considerado como favorito, estaba obligado a sacar el resultado “como fuera”. Volvemos a ocupar esta maldita frase de dos palabras que taladra los oídos de un sector amplio de la afición por la presión que existe sobre este grupo de futbolistas mexicanos que siguen siendo considerados como el equipo “B” para que rindan y ganen este torneo del área, así como también la volvemos a usar para hablar de la ya constante consigna que se ha visto en cada partido que la selección ha jugado en esta edición de Copa Oro de estar pidiendo la cabeza de Juan Carlos Osorio.

La selección sale con la misma idea táctica, el 4-3-3 con su mediocentro fijo, Jesús Molina, haciendo siete cambios con relación al once inicial que vimos ante Curazao. Volvió a actuar el cuadro “titular” de la sele, tirando de nuevo a Jesús Corona en el arco, en la defensa a Edson Álvarez, a Jair Pereira, a Hugo Ayala y a Jesús Gallardo. En medio sector, a Rodolfo Pizarro, a Jesús Molina y a Jesús Dueñas, poniendo en el ataque a Elías Hernández, a Ángel Sepúlveda y a Orbelín Pineda

Durante una buena cantidad de minutos, el equipo mexicano pone sobre la mesa sus conceptos, sus ideas y su manera de ejecutar dichos elementos. La aplicación de los mismos otorga el premio apenas al minuto tres después de una buena acción individual de Orbelín, quien cede hacia atrás con Jesús Dueñas y mete un tiro centro que cruza el área para que sea Pizarro quien lo empuje.

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El festejo del gol tempranero de Rodolfo PIzarro

De ahí, minutos agradables y fluidos del equipo mexicano, circulando bien la pelota con Jesús Molina y con mucha participación de Edson Álvarez, Jesús Gallardo, Orbelín Pineda y el mismo Rodolfo Pizarro. Casi todo el primer lapso, el Tri desplegó un partido bastante constante y regular, con todo y algunos errores de asociación de tres cuartos de cancha en adelante que no le permitieron hacer más daño a los hondureños. Si bien es cierto que México dominó la posesión y tuvo algunas chances de gol, las opciones no se concretaron. El más cercano al segundo tanto fue el dorsal ‘5’ con un buen zurdazo que se fue por encima del arco catracho.

Honduras esperó bien atrás y mantuvo cierto orden por momentos, apretando mucho el juego de la selección a partir de medio sector mediante un 4-2-3-1 bien marcado que cerraba bien los espacios y marcaba un plan reactivo notorio para generar alguna descolgada hacia el arco de Jesús Corona. Esta, en general, fue la idea de Jorge Luis pinto para afrontar el encuentro. Posteriormente, en el segundo tiempo, cambiaría a un 4-4-2 igual de reactivo al correr a su volante por derecha hacia el eje del ataque.

Aquí, la selección mexicana sigue buscando la salida por su lado fuerte con la combinación Ayala-Pizarro-Elías para descargar por el otro flanco con Orbelín, Dueñas y Gallardo. Después de unos minutos se ve una desconexión que se empieza a asentar a partir del minuto ochenta. Honduras empieza a ir al frente, a buscar recorridos largos y los espacios para llegar de frente y buscar la igualdad, misma que se pierden hacia el último minuto de acción tras mandar la segunda jugada del tiro libre que consiguen al palo izquierdo de Corona.

Sí, México avanza a semifinales, y es la sexta consecutiva. Sin embargo, la exhibición ante una limitada selecta catracha no es de lo más convincente y no es lo que se sigue esperando de este cuadro alternativo que armó Juan Carlos Osorio. Es cierto al menos durante unos sesenta o setenta minutos se vio una mejora ostensible en varios aspectos, pero el final refleja la intermitencia de unos y otros y también la colectiva, que hace que se termine pidiendo la hora ante un combinado que puede y juega a poco, pero que con eso tuvo para preocupar.

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Orbelín Pineda. uno de los llamados a la constancia y a aparecer de una vez por todas en el funcionamiento del Tri

Como decía línas más arriba, se sigue caminando sobre esa delgada línea que divide el buscar el resultado con las bases del trabajo y la ideología del intentar obtenerlo de la manera que sea. Durante muchos minutos, el Tri estuvo del primer lado, pero hacia el final se dejó vencer hacia el borde de esa separación. Ya no se pueden tener bajones ni desconexiones porque lo que viene tiene que ser más exigente y espinoso. No hablamos hoy de un triunfo brillante, ni holgado, ni vistoso y mucho menos contundente, pero lo cierto es que dentro de estas dos caras que vuelve a mostrar la selección ya se dejan ver algunos esbozos de lo que realmente puede hacer este equipo. Se llega a las semis, semiconvenciendo.

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