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Liga Mx

Tigres… ¿realmente quieres ser grande?

En los últimos años, el gremio futbolero pareciera estar más preocupado por denigrar los triunfos de un equipo provinciano, que por intentar evitarlo. Pasa que en San Nicolás, desde hace casi siete años, las cosas se hacen de una manera poco usual para una plaza foránea, y eso incomoda cada vez más a los dueños del reflector, que alguna vez fueron dueños del balón.

Eso es buena señal en la búsqueda de una grandeza que cada vez parece estar menos lejos de la garra Tigre. Sin embargo… ¿Es eso realmente lo que quiere el equipo?

Si partimos de la cara competitiva de esta fiesta tan maniaca, la pregunta caería en terreno bobo, pues en vida y muerte, no hay quien no quiera ganarlo todo. Pero si echamos un poco de hielo al pensamiento, nos daremos cuenta de que la esencia de este equipo se fincó en suelo bien diferente al actual, donde la garra podía más que la elegancia, y la derrota -desde un punto de vista metafórico- era amiga del festejo.

Sé que la afición actual no perderá tiempo leyendo mis letras. Más de uno me tachará de conformista, por siquiera plantearme una respuesta negativa. No los culpo. Siempre me he sabido falto de espíritu competitivo, y afronto las consecuencias.

Sin embargo, este escrito no es para los aficionados -entre los cuales me incluyo- sino para el ADN Tigre que esta ambiciosa directiva ha transformado. Porque la garra sigue, y el aguante ni se diga. Pero ahora la garra la portan estrellas del primer mundo, y el aguante consiste en ‘’perdonar’’ al equipo por perder tantas finales.

Ejemplificando esta loquera, les recuerdo que ayer eran ‘’obreros’’ los que nos ponían orgullosos en partidos de jornada natural, y hoy son eminencias las que nos hacen gritar al son de una final.

Alejandro Rodriguez, Miguel Angel Garza y Ricardo Ferreti, hallaron en Tigres un área de triunfo futbolero, y poco a poco lo están proyectando. Como Tigre, estoy eternamente agradecido con ellos, pero también confundido.

Me cuesta trabajo aceptar que perder una final es un fracaso, cuando me críe aplaudiendo calificaciones de panzazo. Me es difícil entender el odio de hinchas que ni conozco, siendo que antes nos miraban con lástima que se parece mucho al apoyo.

Y mi confusión toma fuerza cuando le canto a la pena con más orgullo que dolor…

Perdimos dos finales…nos fuimos al descenso…

¿Realmente queremos ser grandes? ¿Estamos preparados para ver el triunfo como algo natural y los campeonatos como cosa que había de pasar? ¿Somos conscientes de que mientras más ganemos más nos odiaran y menos nos reconocerán? Y lo más importante… ¿Entendemos que los grandes no hacen apología de las caídas?

Yo sí, pero presiento que la sangre no. En consecuencia, si nos convertimos en los más ganadores, doy por asentado que encontraremos la forma de dramatizar nuestras glorias. Porque la pasión por el equipo se fincó en la nada, y ni el todo podrá cambiar lo que corre por las venas.

Cuando todo está dicho, decir más, está de más.

tigres. final.

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Abogado y profesor; autor del libro Más Allá de la razón. Fútbol y más.

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